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Inicio / Cuenteros Locales / gmmagdalena / Melisa

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La niña me miraba sonriente desde la punta del tobogán, tendría unos 9 años al igual que yo y era preciosa, tenía un cabello negro, largo y sedoso que caía en perfectos bucles sobre sus hombros, adornado con un moño rosa igual que el vestido y zapatillitas impecables, como nunca vi en los pies de mis hermanas.

Sin proponérmelo, lo juro, comencé a tratar de llamar su atención sacudiendo con fuerza mi hamaca y haciéndola volar lo más alto que podía. Desde el momento en que la vi y hasta que comenzó a mirarme sonriente, pasó un rato demasiado largo para mi gusto; parecía distraída mirando a otra niña más pequeña que jugaba con su mamá en el arenero. Yo ya me sentía cansado aunque mis piernas son fuertes y están acostumbradas a correr en el potrero cuando jugamos al futbol con mis amigos o cuando trepamos a los árboles para robar mandarinas.

Al fin se dignó mirar, y yo, como no podía ser de otra manera, me comporté como un guarango y en lugar de sonreír, le saqué la lengua en gesto de burla y me dirigí a ella con mi peor voz de pandillero:

- ¿Qué mirás niña tonta?

En lugar de enojarse me miró sorprendida y con una vocecita dulce y vacilante me preguntó si la veía.

- Claro que te veo tonta, si estás justo en la punta del tobogán sentada con tu ridículo vestido rosa ¿no te animás a lanzarte? terminé preguntando curioso.

- Entonces me ves volvió a repetir.

- Claro que te veo ¿te creés que sos invisible?

- Es que nunca nadie me vio antes y menos conversó conmigo.

- Jajajaj, ¡mirá que sos tonta vos che! Mirá si nadie
te va a hablar ni ver ¿me estás tomando el pelo? ya me estaba enojando.

- Es que estoy muerta contestó ella con una vocecita muy triste.

- ¿Muerta? Ayy noo, justo a mí me tenía que pasar esto - ¿muerta ... dijiste?

- Sí, estoy muerta y esa es mi mamá y esa mi hermanita- dijo señalando, con un gesto que me pareció tristísimo, a la mujer y a la niña del arenero.

Un escalofrío corrió por mi espalda y me acordé de la película que mi papá había alquilado hacía unos días para ver en casa. Una película tonta, dónde el niño veía y hablaba con los muertos y el médico que hablaba con él también era un muerto y el niño le decía que veía y hablaba con los muertos y......; ayyy, esa noche y muchas noches más no pude dormir y ahora esto, esta niña tonta que dice que está muerta.

- ¡Mentirosa, no estás muerta! contesté enojado. mientras miraba a mi alrededor buscando ayuda, pero nadie nos miraba, ni siquiera su madre.

- ¡Sí, estoy muerta! respondió ahora enojada ella,
con sus ojos refulgiendo de indignación.

- Bueno, si estás muerta probalo ya estaba más que asustado, pronto todos los muertos me hablarían - ¡Ayy Dios mío! prometo portarme bien y estudiar mucho dije sabiendo que mentía.

- Te lo probaré respondió muy seria - andá hasta
dónde están mi madre y mi hermanita y deciles que Melisa las quiere mucho y que quisiera estar ahora con ellas y tomar un helado, como siempre hacíamos - una lagrimita brilló en sus ojos azules como el cielo, perturbándome aún más Ya verás lo que te contesta y entonces me creerás.

La miré con desconfianza pero en realidad estaba tan asustado que aunque dudé en hacerlo pensé que era lo mejor, finalmente me decidí y dejando mi hamaca me acerqué a las que jugaban distraídas en el arenero y parándome frente a la señora intenté hablar de la forma más segura que pude.

- Señora apenas me salió la voz Señora.

- ¿Si querido? ¿Qué querés? Y mientras me miraba la facha de pillo, agregó No traje el monedero creo que pensó que le iba a pedir monedas.

- Señora, ejem reinicié Su hija Melisa dice que la quiere mucho y a su hermanita también. Ahí sí me miró con atención y con una ceja levantada que indicaba interrogación.

- Ya lo sé contestó dulcemente sé que nos quiere mucho, al igual que nosotras la queremos a ella.

- Ayy Dios, entonces es verdad - pensé, mientras la mujer seguía mirándome.

- Mire, usted no me va a creer comencé a tratar de explicarle pero su hija me pidió que le diera ese mensaje e insistió en que le dijera que las quería a las dos y que le encantaría poder tomar un helado las tres juntas como antes terminé temblando de emoción al transmitir tan hermoso mensaje.

- ¿eso te dijo?

- Sí contesté orgulloso de dar a una madre una alegría.

Para mi sorpresa, la señora se paró y sacudiéndose la arena de sus pantalones, acarició mi cabeza con delicadeza y de pronto escuché su voz gritando.

- ¡Melisa¡ ¡bajate ya mismo del tobogán y dejá de mandarme mensajes con cuanto mocoso encontrás en la plaza, tomaremos el helado cuando yo quiera y no cuando vos quieras mocosa malcriada!.

Mientras escuchaba las carcajadas burlonas de Melisa y mientras me ponía rojo de furia y vergüenza, comprendí que había caído como un tonto y que seguramente ella también había visto la película. ¡Maldita niña!

María Magdalena Gabetta

Texto agregado el 01-07-2018, y leído por 0 visitantes. (5 votos)


Lectores Opinan
2018-07-02 21:38:11 Estupendo final ***** y todo el cuento. grilo
2018-07-02 17:29:08 Uyyyyy,Me inundaba la pena porque creí todo. También pensé que los hombres desde pequeños ocultan lo que sienten. Me pareció divertida la broma de la niña,propio de niñas traviesas***** Que bien Magda preciosa. Un beso Victoria 6236013
2018-07-02 15:18:00 Jaja!! Muy bueno!! glori
2018-07-02 15:14:52 Jajajaaa...está más que genial, Magducha linda. Te pasaste. MujerDiosa
2018-07-02 14:57:22 Genial ese final. m_a_g_d_a2000
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