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Inicio / Cuenteros Locales / sheisan / Los niños de la guerra (Actualizado Parte 2)

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*¿Los zombies? Jah!! ¡¡Por sobre mi cadáver!!. Este planeta no sólo es de los humanos. ¿Qué pasa con vosotros? ¡Estoy que muerdo! Plantas y animales queremos defenderlo.

—¿De dónde sale esa vocecilla?—nos preguntamos todos. Observamos a nuestro alrededor, sin embargo no vimos nada.

—¿No habéis oído hablar del ‘Despacito’? Es capaz de hacer bailar a los muertos— decía la vocecilla, que insistía en inmiscuirse. Miramos al suelo y ahí estaba el chihuahua de ojos saltones, dispuesto a pulsar el play de su mp3 y poner el mentado tema por trillonésima vez*11

*a punto estábamos de saltar sobre él para abrir su cráneo y obtener su pequeño, pero apetecible cerebro perruno, cuando...

Des – pa – ci - to

… el aire se llenó de la melodía. Nuestros cuerpos se agitaron como si nos estuvieran electrocutando. Volvimos a experimentar el enorme malestar que sentimos tras comer los deliciosos trozos gelatinosos, gratamente suaves y dulces del alien que destruímos.

Los retortijones, los calambres, las alucinaciones, se extendieron tanto como los 4.42 minutos que dura la pegajosa canción. Posterior a ese salvaje y extraño momento de baile, extenuados, nos percatamos que habíamos regresado a nuestro estado natural.

¡Eureka! Gracias al compás de la melodía, el efecto zombie se había desvanecido. Sin lugar a dudas es verdad lo que se dice; la música te hace transitar por distintos estados y este —definitivamente— ¡Era un estado humano!

Saltamos eufóricos de alegría, nos abrazamos y palmoteamos. ¡No más cerebros en el menú!*12

*Ya más recuperados, a través de las noticias nos informamos que los adultos, como siempre, recurrieron a sus armas de destrucción masiva contra los alienígenas, pero éstas no funcionaron. Ahora sabíamos que lo que habita en nuestro interior es el recurso más poderoso; la esencia de la naturaleza humana. Ese poder puede transformarse en lo que sea necesario. Utilizar una canción contra la fuerza oscura de los zombies, que pasaron de un mito a una realidad, era parte de la avanzada contra los invasores. Aún faltaba dominar ese poder para usarlo adecuadamente.*13

*Debíamos experimentar. Entramos a una tienda especializada en audio y discos. Cargamos el camión con todo lo que pudimos. Atamos los parlantes más potentes al techo, luego los conectamos al reproductor de cd.

La noche escondía el color artificial de la nube que nos cubría. Comenzamos a circular muy lentamente por las calles del pueblo, con las luces apagadas para no delatarnos. Luego de unos minutos, vimos un grupo de personas que se notaban muy alteradas. Se empujaban y golpeaban entre sí. Parecían disputarse algo. Encendimos las luces para distinguir y lo vimos. La pelea era por un cadáver que aún estaba intacto. Era el momento de probar. Ni “Rapsodia bohemia”, ni “We are the world”, ni siquiera “La cucaracha” funcionaron. Entonces no tuvimos más opción que hacer sonar “Despacito”. No era sólo la música, era en particular aquella canción la que parecía curar la zombitis o como carajo se llamase.

Una pregunta empezó a rondar en mi cabeza…: ¿Sería Luis Fonsi el responsable de este cataclismo…?*14

*—¡Qué Luis Fonsi ni qué mis narices! — Se escucha de repente.

La voz proviene de una mujer grandota, ha entrado en el cuarto de Paco y parece no gustarle nada el desorden de éste.

— ¡Levántate ya, huevón!— Grita, a la vez que pasea de un lado a otro recogiendo cosas.

— Duermes más que un bebé. ¡Son las 3 de la tarde y todavía metido en la cama.

El hombre se revuelve en las cobijas. Ya no sueña pero no alcanza a despertarse. Entonces la mujer le da un escobazo en la cabeza. El chamaco respinga, yergue medio cuerpo, tiene unos 30 años y esta vez no rezonga. Cabecea estúpido. La mujer sospecha, lo mira, lo toma de greñas y olfatea:

—¡Fumaste! –grita. — ¡Sí! ¡Sí! Volviste a fumar!

El chamaco ríe, estúpido.

Entonces la mujer lo zarandea, le da de zapes, luego lo deja y empieza a dar de vueltas por el cuarto, agarrándose ahora ella de los cabellos.

—¡Ay, Dios, ay, Dios!

—Sí, mamá, sí, pero…

—¡No hay pero que valga, maldito! ¡3 meses en la clínica de rehabilitación y para qué! ¡Para qué!

Resignada, la mujer se sienta en el borde de la cama: piernas juntas, cabeza entre las manos.

—¡Maldito! ¡Maldito! — Musita.

Entonces:

—¿Te sobró? — Pregunta, mirando un punto muerto en el suelo.

— Poca, vale un chingo, mamá, no la vayas a tirar.

—¡Mezquino! — Dice ella — Sabes cómo me gusta.

El joven mete la mano en un agujero del colchón y saca un envoltorio.

— ¡Hazme uno! — Vocifera la madre.

— Está potente, mamá, no vayas a mancharte. Aluciné una guerra, zombies, extraterrestres, muertos y muchos, muchos niños, yo era un niño.

— ¿Alucinaste con Luis Fonsi? — Pregunta ella.

— Sí, ¿Cómo lo sabes?

— Si alucinaste con Luis vale la pena.

Él le pasa el cigarro, ella lo toma, encuentra un encendedor y lo enciende.

— Luis, Luis, Luis — Dice, al tiempo que se tiende hacia atrás, aspirando hondamente el cigarrillo.*15

*—¡Luis!, ¡Luis…! —balbucea Paco, en medio de extrañas convulsiones, bajo la mirada atenta del resto de niños que formaban un círculo a su alrededor. Laurita y Giordana ponen paños fríos sobre su frente, mientras él se eleva en fiebre delirando con que es adulto, que comparte droga con su madre; fans acérrima de Fonsi, mezclando desvaríos y sueños con la realidad.

¿Qué podía haberle causado tales alucinaciones y también su forma de expresarse? ¿Sería que el cerebro del heladero estaba demasiado contaminado con reggaetón?

De pronto, una extraña idea cruza la mente de Giordana;

—¡Niños, escuchen! Necesito de su ayuda. —Todos se miraron, acercándose.

—A la cuenta de tres, todos vamos a gritar muy fuerte el nombre de Luis Fonsi. ¿Está bien? ¿Listos…?

—1, 2 y 3!

—¡Luis Fonsi! —gritaron todos una y otra vez, sin que nada sucediera. Al punto estaban de perder la esperanza cuando un rayo de luz muy blanca, emergió de la nada. Todos quedaron casi cegados hasta que entre los últimos brillos apareció la silueta de un hombre parado con los brazos en jarra.

—¿Ustedes me llamaron? —dijo mientras una capa anaranjada flotaba a su espalda.

—¿Eres Luis Fonsi? —preguntó Laurita.

—Ese es el nombre de mi personalidad secreta. Llámenme Súper DoReMí.

—¿Y por qué usas los calzoncillos por afuera del pantalón?

—¡Es mi traje de superhéroe! —contestó en un tono diferente al de su presentación.

—SuperMiMiMí, ¿por qué te zumba el culo… —dijo Carlitos, uno de los más pequeños, que se había ubicado justo a su espalda para admirar la capa.

—¡DoReMí! —gritó el superhéroe para dejar bien en claro su nombre.

—Parece el sonido de un motor… — impertinente insistía el niño mientras continuaba mirando sin disimulo el culo en cuestión.

Giordana, que a pesar de ser muy pequeña, había demostrado su carácter, tomó una varilla de hierro del piso y sin decir agua va, golpeó con fuerza la cabeza del superhéroe. El sonido hueco y las chispas que salieron de su cráneo metálico, no nos sorprendieron. Habíamos entendido que en el mundo actual, cualquier cosa podía pasar.

Ahora, también androides… *16


Aporte recibido de:

*11 Merlín
*12 Sheisan
*13 yar-
*14 hectorfari
*15 D2EN2
*16 hectorfari

Gracias por los magníficos aportes recibidos e incorporados. ¡¡Participa tu también!!

Nota: No hay un final establecido. Seguro surgirá uno tan impredecible como los aportes de cada uno al relato. Sólo se trata de un ejercicio de unión y diversión.



Texto agregado el 30-07-2018, y leído por 0 visitantes. (12 votos)


Lectores Opinan
2018-08-05 00:40:48 Felicitaciones a los escritores, está buenísima eso que yo no leo textos largos y tampoco soy dada a temas zombies y aliens, pero me atrapó. 5* jdp
2018-08-02 19:52:31 Me encantó lo están haciendo de maravilla, saludos a todos. ome
2018-08-02 18:24:58 Angelita/demonio es por el Yin y el Yang grilo
2018-08-02 18:10:22 Hey!! Angelita/demonio conoces esa canción de ban baran ban ban...música electrónica de la Tierra y espacio, del francés Michael no se qué, es buen tema para música de fondo para la invasión ***** grilo
2018-08-02 17:00:53 A que el tema de comer cerebros lo escribió Zepolín! jajaja... Parece un final apropiado el que ya tiene. Lo que dice Alejandro tiene sentido. MujerDiosa
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