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Las cinco medallas

Taller: Escriba un cuento con el título propuesto

Caía una leve llovizna cuando Ernesto se detuvo para que subiera aquel hombre flaco y algo encorvado. Entre los dos acomodaron las maletas en el baúl.
El tipo le pidió que lo llevara al aeropuerto. Salir de la ciudad, a esa hora de la mañana, era complicado. Con la llovizna se complicaba aún más.
-Vamos a tener que viajar despacio, don -le dijo Ernesto al pasajero.
-No hay apuro; voy con tiempo de sobra -contestó el hombre.
-Clima feo, ¿no?
-La verdad que sí -dijo el tipo.
-¿Se va de viaje? -preguntó el conductor.
-No, en realidad vuelvo a mi casa.
-Ah...claro. ¿Estuvo de visita por acá? ¿turismo?
-Sí.
-¿Y le gustó lo que vio?
-Es un lindo país. Sí, me gustó. Y mire que yo suelo viajar mucho. Aquí me sentí muy bien.
-¿Le gusta viajar? -preguntó Ernesto.
-Recorrí parte del mundo debido a las competencias que siempre fueron el principal motor de mi vida.
-¿Competencias?
-Practicaba ciclismo en pista; fue mi gran pasión -dijo el pasajero.

El taxista no quiso seguir preguntando. Comenzó a pensar en su propia vida, y aquella pasión que había abandonado. Amaba tocar la guitarra...y cantar.
Miró hacia el asiento posterior. El tipo no parecía muy contento. Un rictus de amargura se dibujaba en su rostro; se lo veía abatido, como si hubiera perdido las ganas de vivir.
Sin que Ernesto preguntara nada, comenzó a contarle su vida.

-Hace un año decidí retirarme; ya no siento entusiasmo al participar en la actividad que tanto me gustaba. Gané algo de dinero y ahora lo gasto en viajes y algunos placeres mundanos. El problema es que todo me resulta tan efímero y vacío...

El conductor lo observaba por el espejo retrovisor sin entender a qué se refería.

-¿Sabe qué pasa? Extraño esa ambición de ser mejor cada día -dijo el hombre.
-¿Y por qué se retiró?-preguntó el taxista.
-Es largo de contar; y no sé si me va a entender ¿Usted sabe lo que es sentirse dominado por un anhelo? ¿Ese afán de llegar a la meta que uno se propone?

Ernesto no contestó. El tipo siguió con su relato; tenía necesidad de hablar.

-Recuerdo la primera medalla que gané. Era de bronce. Obtener semejante distinción significó una felicidad inmensa; pero por supuesto también fue un desafío: yo podía obtener un premio aún mayor.

Mientras escuchaba, Ernesto pensaba en sus días bohemios. La música, el estudio de grabación. Había dejado todo lo que le gustaba para manejar un taxi.
El hombre seguía con su monólogo.

-Después de aquel triunfo, comencé a exigirme resultados cada vez mejores. Mi segundo logro fue la ansiada medalla de plata. La gané en los Juegos Olímpicos que se disputaron en mi país. Y luego me propuse ir por más. La lucha por obtener el primer lugar no fue nada sencilla. Durante las siguientes competencias, gané una medalla de bronce y una de plata. A veces sentía que ya no tenía las fuerzas necesarias para seguir, pero también experimentaba esa profunda necesidad de continuar intentándolo.
-Y al final, ¿consiguió lo que quería?-preguntó Ernesto.
-Yo vivía para eso ¿entiende? El deseo de llegar al podio como vencedor le daba sentido a mi vida. Cada mañana, mis esperanzas se concentraban en ese objetivo.
-¿Y lo logró? -volvió a preguntar el taxista.
-Hace un año lo conseguí. La quinta medalla fue dorada.
-¡Qué bien! -dijo Ernesto -lo envidio. Y ahora ¿Se siente feliz?

No hubo respuesta. Habían llegado al aeropuerto. El hombre se bajó, sacó el equipaje del auto y caminó hacia la zona de embarque.
El taxista lo saludó, y luego buscó con la mirada otro pasajero.

Texto agregado el 04-08-2018, y leído por 0 visitantes. (6 votos)


Lectores Opinan
2018-09-02 02:47:17 Imagino que cuando se cumple todo lo deseado,ya no hay porque luchar y uno debe sentir que ya no le interesa nada mas y pienso se provoca lo que mostraba ese hombre en su rostro. Ya nada daba sentido a su vida y las fuerzas van terminandose.***** Me encantó Glory. Besote. Victoria 6236013
2018-08-05 19:46:08 Eso sucede a veces, cuando se cumplen nuestros objetivos. Un beso. MujerDiosa
2018-08-05 02:46:59 Se quedó sin ilusiones. Suele pasar si uno no se propone otra meta por cumplir, una vez logrado un objetivo. Me encantó el cuento. Muy humano, aunque no deben ser muchos los que logran experimentar esa desazón. Por suerte nos quedan los sueños, que ayudan a vivir. Un abrazo. Clorinda
2018-08-04 21:41:44 y....nos dejas con muchas dudas... za-lac-fay33
 
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