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La joven escuchó que golpeaban la puerta y respondió, a pesar de que quien llamaba no esperaba una respuesta.“Ya voy”, dijo, desde el alféizar, un segundo antes de que el hombre derribara de una patada la puerta que ella había dejado sin llave ni pestillo.
“Me esperabas- dijo el hombre. Querías que entrara sin meter ruido y por eso dejaste la puerta así. Seguramente, no deseabas que nadie supiera, pero ya nada importa”.
En ese momento, ella dejó caer una gran piedra atada a una cuerda hecha con sus propias ropas. La otra punta estaba fuertemente asegurada al gozne de la ventana. De esta manera comenzó un rápido descenso.
“Cómo has podido hacer esto; qué ridículo-dijo el hombre-.
Se acercó y miró el nudo que parecía bastante firme.
La joven, en tanto, bajaba ahora con cierta dificultad.
Cuando vio que el hombre asomaba la cabeza por la ventana se detuvo y dijo: “Sé que eres capaz de todo”.
“No te has equivocado”,- replicó aquel, mientras mostraba una curva, afilada y pequeña daga que extrajo desde su cintura y con la cual pretendía cortar la cuerda.
La prisionera, impresionada vivamente por esta situación no prevista en su plan, intentó bajar con más prontitud y buscó algunos lugares donde quedar sujeta antes de que la cuerda fuera cortada, mas no encontró saliente ni agarradero.
“No te demores en encontrar nada de lo que buscas,- dijo el hombre-. Si aprecias tu vida, debes subir antes de que use esta daga, de lo contrario caerás al vacío, consiguiendo una muerte segura”.
Ella, dudó un par de segundos, pero luego, pensando que en verdad no tenía otra opción decidió subir. El hombre le tendió su mano izquierda y la ayudó a ingresar a la HABITACIÓN. Una vez hecho esto, le dijo:
“Has hecho bien querida; cada vez lo haces mejor y es alentador que así sea. Veo que tienes aprecio por tu vida y por eso te dejaré tranquila. Mañana, cuando vuelvas, conversaremos nuevamente. Descansa”.
Luego, recogió los numerosos restos de la antigua puerta que estaban esparcidos por el suelo y trajo una nueva que colocó siguiendo las indicaciones dispuestas en el marco.
Edgar Brizuela Zuleta

Texto agregado el 03-09-2018, y leído por 0 visitantes. (0 votos)


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