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LLAVES



"Oiga , señor, ¿Lo puedo molestar?"
- Si, por supuesto, dígame
La mujer estaba fuera de una casa con un teléfono en la mano. Desde hacía mucho rato parecía discar un número o varios, y de vez en cuando observaba hacia adentro en busca de alguna reacción, pero nada ocurría. No gritaba :"Aló", como debía haberlo hecho, sino que solamente se empinaba en la punta de sus pies para mirar por encima de la reja, la cual por cierto no era muy alta de tal forma que si se ponía frente a ella le llegaba hasta las cejas y empinada lograba tener una visión de la casa que estaba retirada unos treinta metros.
- Mire, adentro vive mi padre y creo que algo le sucede pues no me contesta. El es un hombre maduro, pero fuerte.
Considerando la edad de la mujer, el padre debía tener unos sesenta años; pero podía haber sucedido que se hubiera casado maduro o estuviera ciertamente envejecido . Pero son cálculos a la ligera, pues puede haberla engendrado muy joven y ser un hombre de gran vitalidad. y no precisamente un anciano.
- ¿Qué quiere que haga?
- Que entre, golpee, mire por la ventana, fuerce la puerta, si eso, si es que no obtiene respuesta
- Bien lo haré
Escaló la verja caminó rápidamente por el empedrado y llegó hasta la casa donde hizo lo que le mandaban. Al cabo de unos momentos apareció un hombre maduro, pero mas joven de lo que pensaba y fuerte.

- Que haces acá, cómo te metes en mi casa, sale de aquí delincuente
- Perdone, su hija ..
- Yo no tengo hija, no tengo familia
- Ella está afuera
- Mentira sal de aquí- dijo y lo arrastró sin embargo hacia adentro donde lo golpeó fuertemente. Su casa era más grande de lo que parecía desde el frontis. Lo golpeaba en lo que era un living muy bien mantenido y en las revoluciones pudo apreciar muebles caros y durante uno de los forcejeos se abrió un cajón dentro del cual vio billetes de gran denominación. Finalmente cayó y dejó a la vista otro cajón, donde había joyas.
El hombre furibundo, se aprestaba a darle un golpe de gracia al recién llegado, pero éste pudo asestarle un golpe que lo dejó sin sentido. Rápidamente tomó lo que pudo, esto es el dinero y algunas joyas y salió apresuradamente.
El hombre en el suelo, era incapaz de moverse, pero dejaba escapar algunas frases como "me las vas a pagar mujer", otra vez me la haces", parecía delirar, pero observó que se repondría.
Salió de la casa con un manojo de llaves donde para su sorpresa cada una de ellas tenía una pequeña letra.
Estaba la A(¿alacena? o ante jardín?, B(¿baño?); la C(cocina o clóset?), la D(¿despacho o desagüe?); la E(¿estanción?); la F(¿farmacia?); la G(¿guardarropía?); la H(Hielera?); la I (¿altar?, ¿tenía un altar?¿Dónde, había un subterráneo?; J(¿Jardín?¿Jarras?); K(¿kiosco?, ¿era comerciante?); L(¿Laberinto?¿Subterráneo?); M(¿Mina? ¿Minarete?; N(¿ Nómina?¿Lista negra? ?) ;O(¿Obituario?, ¿Observatorio') P¿( planetario??) Q(¿quirófano?) R(¿Radio ?); S(¿sagrario ? sarcófago?) T¿techo?¿telón?¿torre? ), U(¿umbría?¿un pozo? ?) V(¿vestíbulo ?) X(¿ ?) Y(¿?) Z(¿Zodiaco? ?Adivino?).
Salió lentamente no son cierta desazón al comprender que estaba en un lugar imponderable, donde era imposible conocer en apariencia lo que existía, pues si bien parecía un lugar común y corriente podía esconder quizás que secretos.
Ello lo llevó a creer que no corría peligro y que el hombre al que había dejado fuera de circulación por un tiempo, no pondría denuncia en su contra. Pero, y si tomaran medidas sus amigos, que debía tenerlos, pues nadie tiene un subterráneo sólo para sí. Bueno todo estaba hecho ya y nada podía hacer por cambiar las cosas.
Mientras retornaba hacia la puerta de entrada, analizó nuevamente las llaves para dar con la que pudiera ser de la puerta de acceso principal. Pudo haber saltado, pero sabía que la mujer querría entrar y era casi un deber para él abrirle paso, hacerle el trabajo fácil cuando gracias a ella se iba con un verdadero tesoro.
Tomó la V de verja y pudo salir sin problemas. Entregó el manojo a la mujer, quien le agradeció la ayuda y siguió su camino hacia su trabajo. Miró hacia atrás y observó a la casa modificada como si fuera más alta.
Mientras abandonaba el lugar, pensaba que salvo la mujer que lo indujo a ingresar a aquella casa, nadie lo había visto. A ella no la conocía y era la primera vez que él pasaba por aquel sitio.
Hacía mucho tiempo que no caminaba; estaba harto de usar el vehículo y pensaba que volver a ser peatón podría ser beneficioso para él.

edgar brizuela zuleta

Texto agregado el 03-09-2018, y leído por 0 visitantes. (4 votos)


Lectores Opinan
2018-09-03 20:48:38 Es un relato extraño, pero me gustó. Magda gmmagdalena
 
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