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Inicio / Cuenteros Locales / betelgueuse / Arboles

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Los árboles caían con gran estruendo.
El movimiento de las ramas y hojas que precedían al impacto con el pavimento, generaban un ruido ensordecedor toda vez que se sumaba la fricción de miles de hojas y tallos no sólo de un árbol sino que la de varios de ellos, el rudo movimiento del aire alrededor, el vuelo repentino de las aves y toda una marea de pequeños bichos, pero cuyo número convertía los suaves murmullos, en un fragoroso impacto en los oídos hipersensibilizados por el miedo.
Los árboles hacían retumbar el suelo y las ramas, al chocar entre ellas o contra el piso, lanzaban proyectiles que impactaban sobre quien corría a la vez que algunas pequeñas criaturas que antes moraban tranquilamente en los árboles, eran drásticamente expelidas hacia todas direcciones cayendo algunas de ellas sobre el cuerpo en movimiento.
La estrecha alameda, se extendía por innumerables kilómetros; ¿cuántos?, no lo podría saber. La restringida visión de la ruta que por equivocación había tomado, le impedía hacer un cálculo aproximado.
Pero lo más probable es que alguien supiera la extensión exacta. Jamás se iba a generar
una conversación entre quien corría y un observador neutral, de tal forma que al verlo correr se interesara en los motivos de su carrera y menos en entregarle datos sobre el tiempo que debería correr aún para salir del.
atolladero en que estaba metido.
Sin embargo, en su mente esperaba que ello sucediera, que de repente apareciera alguien que al verlo correr a toda máquina le indicara lo que le restaba a su esfuerzo. Pero era mucho pedir. Entre el ruido de los árboles que caían y la confusión que se producía alrededor no había lugar para el acompañamiento.
No le quedaba más que aceptar que debía mantener su marcha, cuando se percató que a su paso caía el primer árbol.
Quizás cometió un error al correr de inmediato y abruptamente. Es probable- se decía- que si hubiera continuado su paso normal los árboles hubieran caído según el ritmo que él marcara; pero, no, tenía que correr al primer estampido, como cuando........
A medida que corría, trataba de concentrar su mirada en alguno de los muchos letreros existentes en la vía, pues buscaba aquel que le trajera la calma, aunque fuera alguno que lo enloqueciera y con su propio nombre impreso le señalara que faltaba poco, que luego terminaba la estúpida alameda a la que se había metido por locura, por sinrazón o cualquier otro motivo modelado por su mente expectante de lograr algo, lo que fuera, pero siempre demasiado alerta, muy afanosa por obtener sus propios frutos, de crear y no esperar nada gratuitamente.
¿Porqué los árboles caían sólo tras sus pasos y porqué no antes?-pensaba. ¡Sí¡, en su loca carrera, protegiéndose la cabeza de los golpes y mirando a uno y otro lado, tenía la capacidad de pensar, aunque no estuvieran dadas las condiciones para ello.
Qué pasaría si en vez de seguir en línea recta desviara repentinamente su camino y corriera hacia un costado, en sentido contrario hacia donde caían los árboles, se preguntaba, pero a su izquierda en paralelo a la avenida corría un caudaloso río y al otro lado una hormigueante carretera.
No fuera que por su culpa los árboles comenzaran a caer sobres los automóviles. En alguna parte debía haber una salida.
La única posibilidad era seguir corriendo. Pero sus fuerzas flaqueaban, no podía con el incontrolable poder de esta naturaleza de pronto activada.
Pensó que si los árboles caían sobre sus pasos era posible que al detenerse cesaría el colapso.
Pero ello implicaba una prueba demasiado riesgosa, una nueva imprevisión, fuera de lo que ya conocía, como era la caída de estos árboles.
Si decidiera terminar su carrera, quizás cayera un último árbol, esta vez sobre su cabeza. Pero además no era improbable que sucediera, como ocurre usualmente en este mundo, que pocos pasos más adelante, sin saberlo obviamente, estuviera la señal anunciadora del fin para su larga carrera.
Pero la vista no lo engañaba y en su horizonte se observaba una hilera interminable de árboles., dispuestos a caer apenas él los sobrepasara, como si estuvieran marcados con su nombre, como si poseyeran una conciencia que les permitiera reconocerlo y caer cumpliendo una misión, ¿Cuál?

Texto agregado el 03-10-2018, y leído por 0 visitantes. (3 votos)


Lectores Opinan
2018-10-03 21:26:42 Tiene tintes de pesadilla y coincido con yar que parece la introducción de algo más extenso. Magda gmmagdalena
2018-10-03 19:36:15 Triste, con lo que cuesta que crezcan, muy triste carmen-valdes
2018-10-03 15:02:43 Parece la introducción de algo más extenso, la primera parte un tanto desconectada de la segunda, en todo caso queda la expectativa. Cinco aullidos en el bosque yar-
 
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