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TELEGRAMA


Entró en el incómodo baño del bar destartalado y, con manos temblorosas y empapadas de sudor, sacó nuevamente el arrugado telegrama del bolsillo del pantalón. Lo releyó por novena vez, como intentando convencerse de no estar equivocado y, por fin, lo arrojó en el hueco del mugriento excusado lleno de mierda rancia. Después, tiró de la cadena y el agua hizo lo demás.
Pensó que todo terminaba ahí, en ese gesto, en ese exorcismo mínimo. Sonrió, cerró los ojos y se apoyó pesadamente contra la puerta agobiada de grafittis...
El breve oficio decía textualmente: “Informo al señor Lucas Barletta que el 12 de noviembre próximo, a las 21.31 exactamente, morirá atropellado por un camión. La Muerte”, y se lo había entregado un cartero gordo, con el uniforme desprolijo, que le hizo firmar el recibo correspondiente mientras, sin mirarlo, lo miraba como sabiendo.
Lucas Barletta abrió los ojos y miró su reloj. Eran las 21.30 y algunos segundos más del día indicado. Prudentemente sacó cálculos: estaba en un bar perdido en medio del campo, a unos pasos de la incierta aldea de Tezanos Pinto, la ruta más cercana estaba a más de 12 kilómetros y en el lugar no andaban ni siquiera peatones. Aliviado, sintió que estaba a salvo y cerró los ojos nuevamente. Nada podía pasarle... Algo, sin embargo hizo que los abriera justo para alcanzar a ver, apenas por un instante, la luz de dos faros poderosos que comenzaban a asomar desde el negro hueco del pozo ciego. Fue todo lo que vio. Fue lo último que vio.
El Comisario Principal Hugo Bravo, a cargo de la investigación del hecho, mira incrédulo el enorme Scania 113H con acoplado y carga completa dentro del salón del bar, que tiene el paragolpes y el radiador embadurnados de sangre. El conductor, un brasileño llamado Rigoberto Waldemar Piñeyro, no puede dar explicaciones, ni entender como vino a parar ahí; si él iba por la Ruta Nacional 14 rumbo a Porto Alegre, como cuenta una y otra vez a quien quiera escucharlo.
En algún lugar, muy lejos y muy cerca, un cartero gordo y de uniforme desprolijo dispone sus próximas entregas por fecha y hora... Sonríe.

Texto agregado el 22-10-2004, y leído por 313 visitantes. (19 votos)


Lectores Opinan
2007-11-24 18:05:27 Muy bueno, muy ingenioso. Eso sí: tomé nota de la descripción de ese cartero hijo de puta para rajar si lo veo llegar!!! EstatuaconEpilepsia
2007-11-05 14:47:01 La muerte, siempre afinando sus métodos, ya debe estar usando correo electrónico también... (me recordó a "Las intermitencias de la muerte" de Saramago). andrula
2007-07-11 04:56:20 la tecnología moderna ayuda al hijo de Dios a cumplir sus funciones de vigilancia universal! muy bueno! un abrazo montevideana< /a>
2007-05-16 03:45:01 **** mechitagarci a
2007-04-22 19:04:39 gracioso urulandes
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