Encuentro en tu mirada a una mujer,
descubro sueños enterrados al final de un jardín,
donde toda la noche caen cenizas de un cigarro ya apagado.
Escucho tu voz dentro de la casa y te siento,
cerca, lejos, casi intangible; pero estas, allí sentada
como hace unos pocos días.
Mañana es tarde, escúrrese entre mis dedos el deseo de besarte,
de sentirte y amarte como un día supe hacerlo.
Lentamente caen mis ojos hasta encontrarse con los tuyos,
que rojos por el dolor se desvanecen como un amanecer opaco,
y triste como el llanto de un ángel...
Ocultase la luna en el cielo,
para que no la desnuda con una mirada perdida en la nubes,
Solo un gesto me basto para saber que te amo,
hoy por eso, te regalo un ángel...
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