Entró por la puerta con aire distraído. Era un blando y con el primer hachazo se desplomó. Desde el suelo me míró pidiendo clemencia sin entender nada,
pero fui implacable. Yo necesitaba un asesinato para mi primer párrafo.
Texto agregado el 28-10-2004, y leído por 88
visitantes. (4 votos)
Lectores Opinan
2005-05-31 22:08:36
Dios a media jornada. Ya lo has dicho. Calamitatum