-Y de Ordenadas. ¿Quieres a X por legítima esposa, y prometes serle fiel en la pobreza y en la riqueza, en la salud y en la enfermedad, todos los días de tu vida y hasta que la muerte os separe?
-Sí, quiero.
-Y tú, X de abcisas. ¿Quieres a Y por legítimo esposo, y prometes serle fiel en la pobreza y en la riqueza, en la salud y en la enfermedad, todos los días de tu vida y hasta que la muerte os separe?
-Sí, quiero.
-Así pues, con el poder que me otorgan las matemáticas, yo os declaro marido y mujer. Lo que ha unido Descartes que no lo separe el hombre.
El secreto de cinco siglos de feliz matrimonio sigue siendo una abnegada incógnita. |