GELACION
Iliana se acercó a mí. Recuerdo como la asediaba. De día, de noche. Invitaciones, regalos, llamadas telefónicas. Su mirada furtiva me invitaba a seguir con ese comportamiento. Recuerdo como rozaba sus manos con las mías, sus brazos. Yo sabía que eran señales positivas.
Fueron meses los que pasaron hasta que yo no pude más y me le declaré.
Noto como me mira. Yo estoy fría, helada, congelada. Sus caricias van derritiendo el hielo. Empapada, me excita. Me toma de las manos y me da un beso.
Cierra la gaveta y pone de nuevo la temperatura a 16 grados bajo cero.
Debí tomarla en serio cuando me dijo que ella se encargaría de quitarme lo caliente. |