Ellos le mutilaron su diario. Escondieron su sexo lésbico en un armario y pusieron llave. Desde ahí ya nunca nadie supo que sintió Alejandra en 1972.
Nosotros podemos imaginarnos algunas atmósferas, algunos cigarrillos a medio apagar, algún rincón lleno de papeles sólo tuyos Alejandra: Me pregunto si tanto te costó hablar de la noche, creo que no, tu primer muerte, tu primer salto mortal lo diste sin vida. Quisiera saber si me permitieras preguntarte ¿cuál fue tu peor sueño? porque Alejandra, nunca te comunicaste demasiado, nunca abriste la boca y sangraste eso, tu sueño que nos mordiera a todos, inclusive a mí que te admiro y no te conozco.
Sé que estás dormitando en un cementerio de Buenos Aires, ahí estaré, ahí pondré mis manos alrededor de tu césped, no voy a llevarte flores, quiero hablarte Alejandra, quiero contarte también de mis noches, ellas tragan, me llevan luego a un jardín que nunca sabré volver pero ahí construyo léxicos, nuevos tornados que violentan mis corazonadas. Alejandra, te repito, dejá de malgastar tu muerte sobre los vivos, algunos inertes no saben defender la hermosura del alma, la fruta que comeremos al morir...pero no sé mentirte, me gusta tu vida, pero me gustó tu muerte, porque yo te conocí de esa forma, quizás ahora no serías Alejandra, y quizás ahora no te estaría escribiendo signos, sólo signos. Metamorfoseate Alejandra. Volvete un pájaro ingrato-inmóvil y arrásá con tu muerte, destruíla, pero no vuelvas a hablarme de los barcos que te llevan porque en mis sueños hay barcos y me quieren arrastrar hacia otra voz...
Ellos te escondieron tu diario, pusieron sus sucias manos encima de él y lo cortaron. Caducaron. sin razón tus años más oscuros-esto no quiero que lo leas-
Alejandra dame un rompecabezas así te construyo de nuevo, quiero la Tablada pero por favor no te salgas de ese cuarto, y si te salís, luego pasame la llave bajo mi puerta.
Verónica Natalia Cento.
07/10/2004
|