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El complot informatico cap. 10-12
Capitulo 10
El ataque fue tan repentino que Marían ni pudo reaccionar, luego su experiencia le dijo que no opusiera resistencia y que esperara una mejor oportunidad para intentar algo.
El panda toma la circunvalación, y se dirige hacia Civitavecchia, al llegar al cruce de Santa Marinella, toma una calle de tierra, en medio de campos cultivados, se dirigen al oeste, cruzando un puente sobre el Tiber y continúan hacia un pequeño bosque de pinos que se veía en el horizonte; en el lado izquierdo del bosque sobre una colina aparece una antigua hacienda agrícola, rodeada por un alto muro, una enorme reja de hierro forjado cierra el paso. Detrás de ella, en el centro de la colina, una casa de dos pisos con varias habitaciones; más adelante un granero y un establo convertido en garaje para esconder los vehículos. En las escaleras de la casa, Inga, con una sonrisa en su rostro, espera a su presa.
La Panda llega al pie de la escalera, abren las puertas traseras, los mismos que han capturado a Marían la obligan a bajar y casi la arrastran hasta enfrentar a Inga.
-¿Mira a quién tenemos aquí? La famosa Súper inspectora del IICP, estás un poco lejos de tu jurisdicción
Mientras habla Inga toma a Marían por un brazo y la arrastra hasta la habitación donde espera Ö Sarraceno
-¿Qué quieren de mi?
- No tengas prisa linda ya lo sabrás, todo a su tiempo, yo me conformo con tenerte un rato en mi poder para hacerte sentir lo que nunca sentiste.
Dice Inga riendo, mientras le lanza una mirada de deseo y maldad; la empuja hacia arriba de las escaleras.
-Tranquila Inga, deja a nuestro huésped, ¿no ves que no le gustan las mujeres? A lo mejor más tarde... si no coopera.
Cátelo indica una silla para Marian.
Ella observa y deja que la sometan sin resistencia y sin comentarios, sólo espera los acontecimientos, mientras trata de memorizar todo lo concerniente al sitio y a los hombres de guardia, todo lo que pueda servirle en un intento de fuga.
-¿Estas cómoda en la silla, Dana? Cuéntame ¿qué haces en Roma, quién te envió, qué buscas y quién te ayuda?... Si me respondes yo mismo te llevo de vuelta a Roma y nada te va a pasar, te lo prometo, como ves son pocas preguntas y pocas respuestas.
-Estoy de vacaciones en Roma, paseando y comprando, como turista.
Ö Sarraceno le suelta un golpe con la mano izquierda en plena cara, el labio comienza a hincharse, en la mejilla quedan marcados los dedos de la mano.
-¡Respuesta equivocada! si quieres la manera difícil la vas a obtener, Inga te va a ayudar para que encuentres las respuestas correctas… ¿Verdad Inga?
Mientas ö Sarraceno habla, Inga introduce su mano izquierda en la blusa abierta de Dana dentro del sostén, toma un seno con su mano y lo aprieta fuerte hasta sacarle un grito de dolor, la otra mano la introduce bajo la falda con una caricia lasciva que va subiendo por sus piernas, Dana grita, se contorsiona, trata de levantarse pero Cátelo la mantiene firme sobre la silla, Inga le suelta otro fuerte golpe en la cara.
-Ves niña, te conviene hablar, yo te protegeré si lo haces, de lo contrario vas a desear la muerte, pero no te vamos a dejar morir. ¿Sabes cuántos hombres hay en la casa? Muchos y todos quieren tenerte, claro sólo será después que Inga te tome, después lo harán todos ellos, hasta que tu no resistas más y luego, cuando te recuperes, iniciarán de nuevo, pero esta vez con la picana eléctrica ¿tienes idea de los destrozos que puede causarte ¿ nunca más serás una mujer completa, lo que quede de ti no servirá de nada, nos suplicarás que te matemos, pero no te dejaremos morir no te haremos ese favor.
-Nada tengo que decirles sólo estoy de vacaciones y tú, perra, si me tocas otra vez no hallarás donde esconderte en este mundo, te lo prometo…Váyanse los dos para la mierda.
Inga le suelta un nuevo golpe en la cara, un hilo de sangre sale de la boca de Dana y gotea sobre su blusa.
- Gino, llévala para el cuarto de arriba y enciérrala. Ordena Ö Sarraceno, vamos a darle un par de horas para que piense en las diferentes formas de castigos que recibirá, y seguro va cooperar.
Con un chirrido de frenos Alberto bloquea su Alfa Romeo al lado de los Land Rovers de Pietro y sus equipos.
-¿La tienen localizada?
Pregunta Alberto, mientras baja del automóvil
-Si, están en una antigua hacienda, como a 15 kilómetros de aquí por un camino de tierra; Rodolfo y su grupo ya están en el sitio vigilando y estudiando la situación.
- ¿Trajiste mis cosas?
-Sí, tu bolso está en la parte trasera de la camioneta
-Me preparo y nos vamos, tú adelante yo te sigo y la camioneta cierra el convoy, luces apagadas y sin ruido.
Alberto abre el bolso saca un mono negro y un pasa montaña del mismo color, un chaleco a prueba de balas, cinturón con dos Beretta 9mm con silenciador, puñal de asalto, balas y otros implementos.
-Listo, nos vamos.
La caravana de vehículos entra en la carretera de tierra a muy baja velocidad, con las luces apagadas, aprovechando la oscuridad que está bajando, se anuncia una larga noche sin luna.
Capitulo 11
Dana, recostada en el suelo, en un cuarto del piso alto, sin muebles, unas fuertes luces evitan que pueda descansar, piensa en la mejor forma para escapar, pero el cuarto no tiene ventanas, la puerta es maciza y siempre hay dos hombres apostados fuera de ella, la única esperanza es el localizador satelital, el beeper, es sólo cuestión de aguantar lo máximo posible.
-Hablé con Crow hace un rato.
Dice Cátelo dirigiéndose a Inga.
-¿Te dio instrucciones de lo que tenemos que hacer con Dana?
- Es necesario sacarle lo que sabe del proyecto y averiguar por qué está en Roma, algo la trajo hasta aquí, es muy importante averiguar todo, luego lo que hagamos es cosa nuestra, lo importante es que desaparezca sin dejar huellas.
- Fenómeno, al terminar me la dejas un tiempo, algo de diversión no viene mal.
- Dile a Giorgio que la traiga, vamos a iniciar la sesión de preguntas, usaremos el Pentotal para el interrogatorio.
- Espera con el Pentotal, deja primero que nos divirtamos y de paso quebremos su resistencia, será más fácil luego con el suero.
En el camino que conduce a la casa los vehículos avanzan muy despacio con las luces apagadas, llegan al bosque de pinos y se pierden en su interior. Una sombra negra se acerca a los vehículos recién llegados, es Rodolfo, con un gesto de la cabeza saluda y pide a los recién llegados que se reúnan a su alrededor.
-Están en la casa grande dentro de los muros que la rodean.
Mientras Rodolfo explica, va dibujando en la tierra, la planta del sitio
-Hay dos hombres en la Guardiola detrás de la reja de ingreso, dos más pasean en el patio entre la parte frontal y la puerta posterior, dos más en cada uno de los ingresos. La terraza en la planta alta aparentemente no tiene vigilancia; pueden subir escalando la pared en el lado izquierdo del balcón. Adentro de la casa hay 4 hombres, más Inga y Ö Sarraceno
- ¿Sabes algo de Dana?
Pregunta Alberto.
- Sospecho la estuvieron interrogando un rato, pero nada muy fuerte, la sesión fue muy corta, sólo trataron de asustarla y ablandarla para el próximo interrogatorio; el salón para interrogar está en el lado derecho de la casa, entrando por la puerta principal, a la derecha frente la escalera.
Alberto toma la palabra
-Pietro y dos más se encargan de la entrada posterior y de los hombres de guardia, Rodolfo con tres hombres eliminan los que patrullan el patio y suben a la plata alta, yo con los demás nos encargamos de los de la Guardiola y la puerta principal; vamos a entrar todos al mismo tiempo, pongan sus cronómetros con el mío, son las 21:30 hs…
Listos, dicen Pietro y Rodolfo mientras revisan los relojes
- Diez minutos para llegar a las posiciones, a las 21:40 irrumpimos en la casa; tú Rodolfo aseguras la planta alta, Pietro, el sótano y la parte trasera, yo el frente y la sala de interrogatorios, ¿listos?
- Pietro, listo.
- Rodolfo, listo.
-OK vamos…
Las sombras negras, como fantasmas en la oscuridad, se separan y van corriendo furtivamente hacia el objetivo, escondiéndose entre árboles, matorrales y accidentes del terreno.
En la casa 21:30
-Cátelo, aquí tienes a la prisionera.
-Ayúdala a sentarse… Ves Dana ya hemos preparado el salón de fiestas.
Con un gesto de la mano Cátelo señala la mesa sobre la que descansan los implementos de juego de Inga: un bisturí afilado, pinzas, jeringas, ampolletas de sueros y drogas varias, por último la picana eléctrica. Frente a la mesa una camilla con cinturones de cuero para amarrar los brazos y las piernas.
- Ves querida hasta la cama del amor te tenemos lista, ¿no crees sería más conveniente que contestes las preguntas?
- Ya les dije todo, nada me queda por responder.
Inga la toma por los cabellos, le jala la cabeza hacia atrás, mientras busca el contacto con su boca, le muerde un labio. Dana grita de dolor y de rabia, Inga riéndose, le suelta un manotazo sobre la cara, Dana la mira con furia asesina mientras pasa su lengua sobre el labio herido.
Interviene Cátelo
-Habla estúpida, te conviene.
Dana fuera de si, los mira con odio asesino, aprieta las manos…ni un solo gemido sale de su garganta…
21:35
Se escuchan en la noche dos chasquitos amortiguados, como de ramas pisadas y las dos figuras que venían caminando por el patio, caen al suelo fulminadas por dos tiros certeros al corazón. Pietro con un gesto de la mano, indica a los dos hombres frente la puerta trasera de la casa; dos sombras salen gateando hacia ellos, escondiéndose entre los arbustos, esperan que la luna se esconda detrás de una nube, las sombras se materializan frente a los guardias, centellan las lamas de acero y los centinelas caen con el cuello cortado, exhalando su último aliento. Mientas Alberto y su grupo eliminan con la misma maestría a los vigilantes de la Guardiola, luego se dirigen furtivos y silenciosos como pumas en la noche oscura, hacia la puerta principal; las miras láser dibujan unos puntos rojos en las frentes de los vigilantes, dos chasquidos, las cabezas estallan, caen muertos sin el mínimo ruido; Rodolfo y los suyos escalan la casa hasta penetrar por el balcón del segundo piso…
21:39
Dana está desfallecida en la silla, la cara hinchada por los golpes, un seno sobresale desnudo de la blusa y muestra dos quemaduras de cigarrillo, moretones manchan su piel suave.
-Es la segunda vez que se desmaya, esta puta ya me tiene cansado.
- dice Cátelo a Inga
-Amárala a la camilla, luego la despiertas e inyéctale el suero de la verdad, para terminar con ésto, después de la confesión es tuya haz con ella lo que quieras, no olvides al final cargarla con una sobredosis de heroína y acabas con ella.
Inga con un guardia se acerca a Dana, la levantan y la cargan hasta la camilla, la sueltan para amarrarla… Improvisamente Dana, haciendo acopio de sus últimas fuerzas, se para sobre la camilla como una fiera, descarga el gas del reloj hacia Inga y su hombre, éstos se llevan las manos a la cara para protegerse, Dana lanza con el filo de la mano un golpe mortal a la garganta de Inga que cae al suelo escupiendo sangre, en ese preciso momento, con un fuerte ruido de maderas y vidrios rotos, se abre la puerta de la sala y una rosa roja de sangre se dibuja en la frente de O Sarraceno que cae muerto. El último hombre recibe un tiro en el pecho y cae sin saber que lo golpeó.
Alberto toma a Mariam en sus brazos y la besa en la frente, mientras la cubre con una manta. Ella rompe en llanto mientras apoya su cabeza en los hombros de Alberto, ahora sólo necesita ternura, quiere sentirse protegida
-Todo pasó mi amor, ya estás bien nosotros te cuidaremos.
Pietro y Rodolfo entran en la habitación e informan; todo el sitio está limpio y asegurado.
- Alberto llévala para la casa, nosotros terminamos con ésto, tenemos que arreglarlo para que aparezca como una pelea entre dos grupos mafiosos y yo quiero curiosear en sus papeles y computadora a ver qué averiguo, más tarde te alcanzo.-
Capitulo 12
El Alfa de Alberto, corre por la Tangenziale hacia Roma, Mariam descansa recostada en el asiento trasero; manejando con atención, Alberto marca un número en el celular.
- Halo, buenas noches… ¿la Doctora Ana?... Si, Alberto Della Chiesa, gracias…Hola Ana como estás… Bien, necesito un gran favor tuyo… sé que siempre estás disponible, escucha, una amiga ha sufrido unas quemaduras de cigarrillo y traumas generalizados… no, no puedo ahora, luego te explicó... toma tu maletín y nos vemos en mi casa en media hora está bien?... Gracias nos vemos, no comentes con nadie.
Los hombres de Pietro revisan cada rincón de la casa en busca de información, mientras Rodolfo y los suyos preparan la escena para despistar las investigaciones policiales.
-¿Qué hacemos con estos CD, Pietro?
– Pongan todo en una bolsa, no dejen nada, desarmen la PC y se llevan el disco duro, la agenda y el directorio telefónico, a chequeen el teléfono a lo mejor podemos averiguar los últimos llamados.
Llega Rodolfo e informa que ya todo está listo y pueden irse, yo me quedo un rato más, con mi grupo, incendiamos todo esto, para borrar huellas, en cuanto el fuego inicia los alcanzamos.
– OK todos a los autos, nos vamos - Ordena Pietro…
Ana toma del brazo a Alberto y lo acompaña fuera de la habitación de Marían, que duerme tranquila bajo los efectos del sedante.
Va a estar bien, le suministré unos sedantes para que descanse, las quemaduras no son muy profundas, no creo dejen huellas y las contusiones en pocos días desaparecerán.
-Gracias, sin ti no hubiera sabido que hacer
-Alberto, no sé lo que le pasó a esta chica y no quiero saberlo, sólo tengo que decirte que, quien la haya rescatado, probablemente le evitó momentos atroces y le salvó la vida.
Mientras hablaba Ana depositó un beso cálido sobre la mejilla de Alberto, luego continuó diciendo
-Las peores heridas probablemente las tenga internas, en su mente, el choque emocional ha sido muy fuerte, va a necesitar mucho cariño y ternura para reponerse y tú eres el hombre indicado, lo puedo leer en tus ojos.
- Por eso te amo Ana porque eres única.
- Me quieres como una hermana, no me amas, la amas a ella, no puedes disimularlo, yo sí te amo, pero sé que nunca serás mío, me conformo con tu amor de hermano.
Lo besa de nuevo, esta vez en la boca.-
- Me voy, llámame si me necesitas, regreso mañana en la tarde para un control pero no debe haber problemas, la chica es muy fuerte...
- Espera te hago acompañar, no está bien que salgas sola tan tarde. Franco, - acompaña a la Dra. Ana a su casa, que alguien conduzca su auto y tú la escoltas, queda bajo tu responsabilidad.
-Se voltea hacia Ana, la abraza y le da un beso en la mejilla, < ciao belleza ti saro sempre debitore> adiós linda seré siempre tu deudor
Continua...
Fredo Nedi
Texto de fredonedi agregado el 26-11-2004. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net
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