mi poesía despierta
en la profunda
quietud de la alborada,
portento de luz
y calma
discurre
como el agua mansa
a los rellanos
o como
la lluvia bravía
que labra la piedra
o se encarama
en espiral
de verde vida
a la aérea región del misterio
viaja en carruajes
de fuego sideral
a la incógnita
constelación de pegaso
y vuelve
a su raíz telúrica
rayendo el aire
con sus alas
de cristal taumatúrgico
a la interioridad de la tierra
y es fértil,
es vida;
es fruto derrepente
de la simbólica
resina
de la cepa bauldeleriana
y en su amplia vestidura
de clorofila,
hierro,
y ámbar
se trasluce
la túrgida
sementera de mi guerra. |