Comenzó a preguntarse que hacía en la oscuridad de una cañería húmeda y fría. Quien y que tipo de ser sería y porqué existía. También se preguntaba como saldría del retardo en el que había caído su inexplicable vida.
De repente y todavía sin tomar conciencia de lo que significaría, comenzaba a tomar cuerpo y se despegaba de la humedad de un trozo de hierro viejo con una figura informe.
Sus átomos comenzaban a armonizar y la maduración de su pequeño cerebro hacía preocupar mas aún al extraño sujeto.
A duras penas pudo percibir un haz de luz entrando por una rejilla. Escuchó voces humanas y sintió la necesidad de ser acunado.
Pensó que su necesidad surgía de un mandato anónimo de su alma virgen y nunca creyó que ella derivaba de su naturaleza humana.
Su crecimiento mental era mas que acelerado. No así su crecimiento físico que lo condenaría por toda su vida a ser un puñado de minúsculas moléculas.
En el término de un mes, su inteligencia y su velocidad mental eran brillantes y su cuerpo había alcanzado su grado máximo de crecimiento; cinco centímetros.
Su brillante capacidad de deducción, ayudada por las conversaciones y las actitudes que mantenían los humanos que habitaban en la casa que estaba sobre las cañerías que él habitaba, lo llevó a descubrir la causa de su nacimiento.
Determinó que sus padres unieron un espermatozoide y un óvulo sin conocerse. Lo hicieron en un momento de éxtasis solitario, tirando el producido físico cada uno en su inodoro.
Sabiendo su condena de ser tan extremadamente inteligente y vivir en las cloacas y que la novedad de su existencia causaría horror en el mundo, decidió permanecer hasta su muerte en esas cañerías , pero también a partir de ese momento tuvo un fin. Viviría para combinar su odio con su mente brillante y ejecutar una venganza que no tendría fin.
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