Está mañana fue particularmente fría, me bañe en granizos, desayuné sobras y salí corriendo para encontrar un autobús lo más pronto posible. Al fin luego de 20 minutos se aproximaba uno que avanzaba con dificultad, lo monté rápidamente deshaciéndome de los inútiles insectos que esperaban subir antes que yo y ya me dirigía hacia el tedioso trabajo. Rutina.
Hoy tuve que charlar con la directora de la escuela donde laboro, tenía que decirle que me sentía muy sola, que estoy condenada a tener una bolsa de aire por cabeza, que mi novia me había dejado por patética, que la mujer pretendida me rechazó por otra, que no lograba nunca atarme bien las agujetas o abotonarme la blusa, siempre había que empezar de nuevo, que me sentía tan imbécil… y cuando dejé de pensar estas circunstancias que conforman mi vacío despertar y respirar, abrí la boca para hablar de una mujer que ví una vez en mi vida, de la cual sólo conozco el nombre y un par de historias de amores, la elegí a ella porque la directora está enterada de su existencia y así mi venenosa saliva trascendería horizontalmente hasta los lugares más recónditos de mi atormentado ser, para darme tranquilidad por un instante.
Dedicada a las curiosas criaturitas que pasan el dia en el "lavadero" juzgando siempre lo que hacen las otras personas |