Como esperando Abril
tu llamada fue urgente
tu presencia fue evidente
y mi sonrisa fue claramente
el fruto inmediato de tu bendición.
Habrás creído que de ti me he olvidado
que tus manos he abandonado
y por un tiempo yo creí que de tu favor
me habías hecho a un lado.
Hoy llamaste urgente.
Con el alma en un hilo asisití a nuestra cita.
Con el tiempo a penas suficiente como para lavar la cara, inventar un rápido peinado y con la ropa sin planchar.
He asistido porque me llamaste y no fue vano tu recuerdo en mi.
Me miraste con ojitos de ayer
recordando el pasado Abril, mostrando tu corazón al desnudo y diciéndome aquí estoy.
Yo repliqué al instante.
Aquí estoy, aquí estás.
Uno frente al otro y esto ya no es un duelo.
Esto ya no se trata de quien olvidó a quien o quien hirió primero.
Se trata más bien del amor que te mereces y el que yo humildemente te ofrezco.
Se trata de la magia hecha milagro
y el milagro hecho carne.
De esta carne que te dice, como esperando Abril.
Gracias...
Mi Dios y mi Señor.
|