Si un día algo se pierde y el mundo cambia, aún tengo en mi cabeza lo que no quiero recordar. Talvez un día todo eso me salve o hasta nos salve, por que a veces sólo podemos flotar abrazando un mal recuerdo, y sólo así. Por eso los conservo en mi cabeza, tras una puerta azul.
Cuando un nuevo mal recuerdo llega, ése es su lugar, tras la puerta azul de mi cabeza. Tras la puerta azul de mi cabeza yacen teñidos de un solo color, todos eso recuerdos que un día serán mi salvación. Aquella puerta sólo se abre para dejar pútridos recuerdos, donde ya no hagan daño. Donde uno con otro mezclen sus hedores y consistencias., todo esto en mi cabeza, tras la puerta azul.
Es de saberse que cada día se hacen más olorosos y viscosos y que cada día aquel lugar tras la puerta azul se hace más pequeño. Sé que un día, aquel grupo de pútridos recuerdos serán un solo ente, una sola bola viscosa y hedionda con vida propia. Ya no me necesitara para sobrevivir y entonces querrá escapar.
|