Todos los poetas son unos hipócritas.
En lineas generales sólo quieren una cosa, dinero y fama y mujeres (y tipos).
Y eso que para mi esta bien, para ellos es la ruina.
Pero en realidad todo cuanto hacen es por eso.
Tienen técnicas, ensayos y tiempo, mucho tiempo para mirarse los dedos de los pies.
Son una especie de niños de mamá, despotricando contra el mismo sistema que les permite mantenerse sin siquiera tener que rascarse el culo.
Y aunque no lo sepan se están haciendo daño.
Mirándose al espejo y negándose, con los ojos ocultos tras anteojos marca Guees.
Me dan asco, estar con ellos, en su pequeño club de elegidos y perdedores de buena estrella.
Los evito, cruzo la calle, miro hacia otro lado, me ato los cordones, me quedo en mi casa.
Yo hablo de arañas y gatos, de noches y cervezas , de mi viejo y del pasado. De vez en cuando la toco a ella... pero eso es todo lo poético que puedo llegar a ser. Y no me molesta ni me incomoda.
Siempre estarán los buenos de verdad.
Cortazar, Bukowsky, García Marquez, Borges, Oliverio Girondo, Jim Morrison, Sabato, Alfonsina Storni, Alejandra Pizarnik, G.Oyola, etc, etc, etc.
Y ellos, todos ellos también cruzaban la calle y se ataban los zapatos, esquivaban a los "Poetas" NUNCA JAMAS iban al mismo bar.
Fueron empleados de cuarta categoría en alguna ciudad de mierda, estuvieron en las calles memorizando escritos, golpeados, aterrorizados y mordidos por los perros, cortaron el césped en casas de ensueños, durmieron en pensiones de baños compartidos, se les metieron cucarachas en las orejas, se emborracharon, se fumaron, se enojaron y rompieron televisores, perdieron libros, mintieron, robaron, se sacaron fotos en bolas, envidiaron a cada tipo que tenia un trabajo y una casa y una familia, lloraron a sus muertos, lloraron por los vivos, lloraron por ellos mismos, engordaron, adelgazaron, se cortaron las uñas de los pies con los dientes, mandaron cartas tristes y mandaron cheques en blanco, chocaron contra postes de luz, se aburrieron, se rindieron y comenzaron de nuevo, se ocultaron de la policía por un kilo de carne, los exiliaron, los condenaron, los prohibieron y sin embargo...
prefirieron esquivar a los poetas.
Pobres idiotas los poetas que jamás conocieron el placer del fracaso, el amor a los recuerdos en la soledad de un avenida.
El hambre y el terror a la muerte en el anonimato, el odio contra todo y la disciplina necesaria para mantenerlo.
Se están haciendo daño chicos, es una lástima.
Todavía hay tiempo, vuelvan a sus casa, abracen sus camas limpias, sean abogados o contadores pero por lo que mas quieran, si me ven en la calle y me estoy atando los cordones o parezco medio muerto (o medio vivo) no me saluden, ni me hablen, ni se me acerquen.
Nunca vamos a comer del mismo plato.
Es tiempo de que lo sepan.
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