He pensado seriamente, al grado de perder la sensación del sabor de las palabras en la boca. He pensado seriamente hasta perder el sentido de lo que tiene sentido, si es que algo lo tiene… Me dedique es desenmarañar la bola de seres viscosos que guarde, que sembré para después dejar que se regaran por la lluvia. Es increíble lo fuerte que crecen las ideas abandonadas; frías, tan coherentes que dan miedo. Capaces de tumbar la realidad con una palabra y crearla de nuevo con una realidad absurda, que poco a poco adquiere un sabor, el sabor de las nuevas palabras de la realidad absurda creada por las ideas abandonadas. Comienzo entonces a ver las figuras; cuadros, prismas (muchos primas), pero que ahora no saben prismas; me saben a “krunillas”. Miles de krunillas; a la izquierda a la derecha, arriba y abajo (no es que exista algún arriba o abajo o incluso la derecha o la izquierda), es sólo que no están quietos, aunque den la impresión de que lo están. Pero ya no hay impresiones, de hecho nada es, más bien sabe; si no se logra saborear algo en la boca, en realidad no está ahí; esa es la regla. |