Y Ursula, se sentó a esperar que diera la hora prometida, que fuera el día de mañana. Se sentó a mirar el cielo enrarecido. Todo luce extraño cuando llevas días sin dormir. La luna se convierte en una esfera de luz, en un agujero sobre un papel negro. Ya no son mas recortes de manos temblorosas, esta noche la luna se presume simétrica y más de una nube querrá opacarla.
Hasta el aire es extrañamente limpio. Los pulmones necesitan un poco de oxigeno. El smog y el humo- de cigarros y de autos- han hecho de mis pulmones su nido y de mis ojos el cielo enrojecido donde reflejarse.
El zumbido de un insecto en el oído, un mosco que amenaza con aterrizar en una de mis húmedas y hogareñas fosas nasales.
Los pensamientos se profundizan. Sumergido en el suelo que ha adquirido una forma nueva, – por experiencia propia os digo:- Comienzas a hablar sobre la luna, y ésta noche sin sueño acabas con un mosco en la nariz. Prohibido respirar.
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