Los sonidos imaginados del orgasmo que no pudimos darnos.
Tantas ideas atadas por sentimientos dentro de mi esfera, y quedé siempre muda en tu presencia.
El silencio nos hizo nada, y la atracción nunca nos permitió separarnos
Hoy ya no sé hasta dónde pueda soportar las melosas palabras identificadas como falsas por mi oído, cuando mis ojos ven que provienen de tu boca.
Y si hubiera muerto cuando sentía insectos por ti, en aquel momento que ellos vivían pululando en mis desastres, rompiendo todo lo que no fuera tu imagen, no tendría un desperdicio más el mundo sino una alegría infinita de ver desaparecer parte de su absurdo.
Tú estás viejo, y tan sólo por eso crees que no debiste enamorarte…
¿Pues de qué privilegio gozan los ancianos, como tú, para librarse de las pendejeces del amor?
|