Esta es la historia de una niña que le encantaba soñar. Le daba lo mismo en lugar, solamente comenzaba a pensar en situaciones que le podían pasar. Cerraba los ojos y comenzaba a imaginar escenas de todo tipo.
A esta niña le fascinaba soñar, porque así no tenía que pensar en nada, y podía transformar todo lo que soñaba en lo que ella quisiera.
A ella le daba lo mismo si soñaba despierta, total, mientras ella soñara todo estaba bien. Lo que ella nunca pensó, es que si ella soñaba despierta podía hacer cosas sin darse cuenta, y eso le podría causar muchos problemas.
Ella iba camino al colegio y se puso a soñar, no tomo en cuenta las clases, ni los dos recreos, ni a sus compañeros, solamente soñaba y soñaba. De vuelta del colegio mientras caminaba seguía soñando, total, solamente caminaba y nada más. El problema era, que mientras soñaba sin darse cuenta, cruzo una calle, y lo peor de todo esto, es que venía un auto, y a pesar de que le toco la bocina la niña no despertó, estaba tan fuera de la realidad que no alcanzo a reaccionar. El auto tampoco alcanzo a parar, dejando a la niña votada en el suelo sin despertar.
El conductor no sabía que hacer, a pesar de que la niña tenía los ojos abiertos no reaccionaba, estaba como dormida en un profundo sueño del cual no podía despertar. El conductor decidió llevarla al hospital, total, era lo menos que podía hacer para ayudar a la pobre niña que no lograba despertar.
Los médicos no sabían que hacer, a pesar de que la habían hospitalizado y todo la pequeña niña no lograba despertar.
Nunca nadie la iba a visitar, ya que la pequeña apenas conocía a gente y era muy callada. Pero un día llegó una señora, muy extraña de apariencia. Vestía un largo y ancho vestido de tela, negro hasta los pies. Tenía guantes negros con encaje, cara bien pálida y bastante tristona.
Nadie entendía que hacía ahí, pero ya que apenas la niña respiraba dejaron que se quedara para que la viera.
La señora se acerco a la cama donde se encontraba la niña, se saco un guante y le puso la mano en la frente, cerro los ojos, y comenzó a murmurar unas palabras que nadie logro oír.
Al siguiente día la niña despertó, como si no hubiese pasado nada de nada. La mamá le pregunto que le había pasado. La niña solamente respondió “estaba soñando mami, nada más”. Desde ese día nade logra entender como una niña pudo a ver soñando tanto tiempo, sin comer y casi sin moverse.
Eso si, varias personas dicen que han visto a la señora de negro, que milagrosamente logro despertar a la niña del eterno sueño al que estuvo sometida.
Algunos dicen que es un alma en pena, otros dicen que es efecto de su imaginación.
La niña en cambio, dice que en el momento en que la señora le toco la frente y comenzó a murmurar, nunca había sentido tan helada una mano, y que la señora en sus sueño le dijo “Ya es tiempo de despertar, deja de soñar y comienza a vivir tu realidad….esa realidad a la que yo nunca me pude abitar”.
FIN
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