En
el viento
gorgotea,
la campana
de una aldea,
anunciando la mañana
de oremus.
crece el día,
en la alegrìa
cotidiana,
del esplín.
y a la hora
del ocaso,
muere el viento,
aquietando
el momento
de vivir.
y,
a la sombra
de la luna
esta espuma
ha dejado
de existir. |