Desembarco en la ciénaga
otra vez,
como ayer lo hicieron los hombres
y así clandestino
avanzo entre abrazos
un poco de pan
y el saludo fraternal del tabaco.
A través de la niebla
hoy puedo cruzar las sierras
donde cantaron fúsiles
negros,
áquel médico...
y dos poetas
cada quién mirando hacia la plaza.
Y en ella bajo el sol
hoy canto dibujando una nube
y la lluvia que cae de ella
hace que recuerde mis sierras
para luego despertar lejos de ellas
en este sol
su gente,
y entre las sábanas de una esbelta mulata.
a la isla...
desde los andes. |