Hija, princesa mía, piel de ciruela
niña, cabello al viento, tierna Gabriela
dulce rubor de fresa tu corazón.
Vienes a cada instante con ocurrencias
sin entender de esperas, ni de paciencias
sacudes el rosario de mi emoción.
Niña, ojitos pardos, piel de canela
brillan todas las luces de tu inocencia
y un chaparrón de risas es tu canción.
Hija, boca de fruta, sueños de arena
ángel, manos de azúcar y de azucena
augurio de milagros hay en tu voz.
Quiero para tus pasos suelo de hierbas
tréboles y amapolas para tu siesta
madreselvas trepándose a tu candor.
Quiero presagios de hadas para tus puertas
y un balcón de jazmines en tu ilusión.
Hija, pasos de duendes, suave Gabriela
hada, besos de alondra, dulce princesa.
Regalo de los dioses para mi amor.
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