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Inicio / Cuenteros Locales / ergozsoft / Laico

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Siendo el fulano un purrete, lo acompañaba a la escuela; y al salir, allí estaba esperándolo con la sonrisa del reencuentro. El pibe solía caminar orgulloso acompañado del mejor perro del mundo, de ese maravilloso mundo que él conocía: su barrio ¿quién se le atrevería con semejante ladero?

Mientras el pibe se hacía grande, el hermano envejecía...

Hacía ya un tiempito que no podía levantarse solo, así que dos veces por día con ayuda de una arpillera a modo de cincha se lo ayudaba a salir al patio para que hiciera sus cosas, aprovechando el momento para asearlo un poco y, con mucha paciencia, lograr que morfara algo. Pero esa mañana tampoco las manos lo sostenían, apenas la cabeza conservaba algún movimiento. La cosa venía mal para el cumpa. Cuando empezaron sus miserias ya no podía subir la escalera hasta la zapie compartida, así que se le preparó un colchoncito en el garage para que atorrara calentito, y allí estaba desde entonces.

Don Alfonso, que lo atendía de cachorro, esa vez ni siquiera vino. Ante la consulta insistió una vez más en que ya no había nada que hacer salvo el tema de la inyección; ésa que terminaría con los problemas y hasta se ofreció a hacerlo.

Laico le tenía bronca al tordo desde aquellas vacunas que le aplicaron de cachorro. No sería justo entonces que estando tan indefenso, tan dolorido, entreviera además una agresión. Así que el punto no agarró viaje. Sintió que era su responsabilidad, no era algo que debiera hacer algún ajeno. La cosa debía quedar en familia.

El muchacho se acercó con el arma en la cintura. Mientras con la zurda y como tapándole los ojos le hacía la última caricia, con la derecha sacó el arma, se la apoyó en la cabeza y un plomo terminó con el asunto. El animal relajó los músculos contraídos por el sufrimiento y mientras largaba el último resuello, apenas movió la cola como agradeciendo. Terminó así la indignidad de su agonía.

Laico no se fue sólo, con las primeras lágrimas de un hombre se llevó para siempre la alegría del purrete.

ergo.

Texto agregado el 25-12-2004, y leído por 326 visitantes. (32 votos)


Lectores Opinan
2008-01-10 12:42:45 Buen relato, te doy mis cinco estrellas***** mariazul11
2007-10-31 01:04:05 Unico en su estilo. Una narración llena de ternura que demuestra las letras jamas encontradas en otros textos!!! marjabra
2007-09-08 23:56:01 Es un cuento muy tierno. Los niño suelen tener como compañero entrañable algún pe rro. Creo que es mejor sacrificar a los animales con una inyección, de todos modos, le reitero que me resultó muy tierno. ***** PeggyMen PeggyMen
2007-03-13 23:59:51 Buen texto. Simple y, a la vez, lleno de vida. ***** RIGOBERTO
2007-02-03 00:15:00 Bien redactado. Felicitaciones. Sentí la pena al leer sobre la imposibilidad de dar más vida. Sólo se va. Te invito a leer mi cuento y espero tu opinión. jeiko
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