Puedo prometerte el cielo,
la gloria y un gran amor,
que llegarás a viejo,
que serás siempre dichoso,
que hallarás algo mejor;
y tú no me creerás,
pues son tan sólo palabras.
Puedo decir que siempre
me tendrás cerca de ti,
que acabaré con tus miedos,
que seré tu gran amiga,
que te haré muy feliz;
y seguirás sin creerme,
pues son tan sólo palabras.
Por eso ni te prometo
ni te digo que te amo;
por eso te lo demuestro,
te abrazo muy callada
y de corazón te hablo;
y por eso ahora me crees;
pues no son tan sólo palabras. |