MARCELA (2da. parte)
Quedo paralizada al verla envuelta en esa toalla color marrón mientras ella me pregunta:
- ¿por qué me seguiste?
Al tiempo que cae la toalla al piso, única prenda que la envuelve, descubro un elemento que agita mi mente. La toalla marrón. Mi corazón da una sacudida fuerte. La imagen de ella, frente a mí. Al darse cuenta de mi sorpresa, dejó caer la toalla color marrón para quedar descubierta. Vi su piel mojada, y yo, desde mi pequeñez, impávida, anonadada ante aquel monumento desnudo: Lo último que pretende ver una niña. Ella salió de la tina de baño escurriendo de agua, mientras yo me llenaba de éxtasis, miedo, nervios.
- Vente chiquita, no te quedes ahí- me dijo - Es hora de tu baño.
Su manos cálidas comenzaron a desnudarme. Primero me quitó el vestidito cochino de chocolates, cochino de tierra, cochino del anterior deseo de querer estar con ella al saber que se estaba bañando. Era la primera vez que la espiaba, atraída por sus caricias cotidianas...
Por último, arrojó el calzoncito lejos y me metió al agua. Levanté la mirada para apreciar aquellos apetecibles pechos y no sabía por qué, pero esta segura que serían míos esa tarde.
Sus manos pasaban dulcemente por mi concha, mientras ella balbuceaba con esa linda voz, "Ya mi chiquita... aquí está su mami para cuidarla", lo decía mientras sus dedos jugueteaban en mi interior, mientras mi boca saboreaba esos maternales pezones ofrecidos... No recuerdo cuantas veces se repitieron esos baños, cuya presencia materna no permitía que la pequeña culpa sentida, perdurara más allá de la noche.
El nombre de ella me saca de mis pensamientos.
- Me llamo Marcela.
Levanta la toalla y se vuelve a cubrir mientras el bochorno apresura mis pasos más allá de mis recuerdos, más allá de la puerta.
CONTINUARA...
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