Subiendo una escalera arremolinada. Una puerta roja frente a mi.
Traspasarla no fue dificil, bastó un empujón. Tras ella, un hombre de cabellos largos rizados, gritando y arengando.
Musica.
Tras dar unos pasos, abajo, en una especie de rito y en trance, toda la gente saltaba, gritaba y sin dar tregua a sus cuerpos, se golpeaban unos a otros. Torsos desnudos, tatuados y del cielo cayendo vino tinto, mostraban una postal de aquelarre suburbano.
El hombre que arengaba a la gente, vestia de chaqueta de cuerina roja (supongo que era cuerina) y con un microfono en la mano, gritaba freneticamente. Había muchisima gente, no sabría precisar la cantidad, diría que mas de 10000 pero podría estar errado.
El lugar era cerrado, techado, de paredes descascaradas. Una especie de lugar para recitales. La gente seguía saltando y gritando.
Unos policias veian una pelea y no se inmutaban ante la paliza propinada a un projimo en el piso. Este, sin mas ayuda, se levantó y luego de reir, siguió bailando.
Miré hacía atras, y ahi estaba alguien, conocido para mi inconciente tal vez, pero desconocido ahora para mi. Sin embargo, solo recuerdo que tenía lentes, y sonreía burlón. Todavía siento que lo conozco de algún lado.
N: No me importa si les gusta, ya les dije, estoy anotando mis sueños para tener un registro de que mierda sale de mi cabeza cada noche. 'Cha gracias.
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