Mujer de mirada triste y ojos enfermos, vuestra fuerza, valentía y fe han llenado de ilusiones y esperanzas mi vida.
Cargáis en instancia desolada con una cruz que no te pertenece pero que el destino, quizá te deparó como penumbra de un pasado olvidado y enterrado latente.
Sois ejemplo pleno de fortaleza, contigo he aprendido a ser fría con mi entorno, y aunque en ocaciones, os he odiado por ello el inménso cariño que en mí evocas es inevitable.
Guardo en caja de cristal sellada con llave imaginaria una infancia feliz donde fuíste mi único amparo en una familia a la cual no pertenecía, no sabes cómo me gustaría ser dueña del tiempo y recobrar aquellos másgicos momentos que tanto amé, donde fuíste mi madre y amiga. Hoy con el paso de los años nuestro lazo se ha roto... ya casi no nos comunicamos y es triste...
Junto con ello también me quebré yo, sentí que calló mi torre más alta y sufrí... Me hiciste crecer con dolor... Te alejaste justo cuando más te necesité, junto a tu derrumbe murió también mi infancia y me obligaste a entrar en un mundo que no quería conocer y, lo peor... sin tí... mi, en ése entonces, única amiga y compañera.
No sufras! el desierto que construyes en tu vida quema hasta los recuerdos... |