No te equivoques esta vez no juego a seducirte. Lo intento de verdad... Sé que tienes miedo a que te abandone en el camino, te comprendo, yo también temería en tu lugar.
Por ahora puedes relajarte no intentaré desnudar tu ser para luego hecharme a correr. No esta vez. No contigo.
Tu rostro que derrocha maldad es suficiente... Al menos por ahora. Tampoco te prometeré una eternidad, lo sabes; no funciono de ese modo, tú tampoco, lo sé. Por eso no intento jugar contigo, porque no hay maniobras, no hay descubrimientos... Sólo nuestra triste posición de ser mejores que el otro; tú que yo, yo que tú. ¿Qué importa? Ahora estamos juntos aunque nos odiemos, aunque realmente no nos deseemos. Sin emabrago siempre volvemos, siempre golpeámos y acariciamos...
Porque estás solo y porque no tengo a nadie, porque no es más que necesidad.
Es cierto; hoy dormiremos juntos, sin embargo como tantas otras veces nuestras manos no sentirán la necesidad, el deseo de tocar... Porque no somos pasión, somos simplemente compañía... |