El cirujano retiraba con la cucharilla los restos fetales del interior de la matriz,—en aquella clínica clandestina, donde la discreción era la norma—. Con el dinero del “trabajito” le alcanzaría para obsequiar a su amante, las medias de seda y una noche de placer.
Cuando terminaba, identificó en el surco glúteo derecho, un lunar verrugoso del que salían hirsutos pelos y en el que muchas veces depositó la humedad de sus labios.
Escalosfrío
En una clínica clandestina, donde la discreción era norma, el cirujano retiraba los restos fetales de su interior. Con el dinero del trabajito obsequiaría a su amante una noche de placer. Justo cuando terminaba, identificó el lunar verrugoso del que salían hirsutos vellos, aquél en el que tantas veces depositó la humedad de sus labios.
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