Tal vez no habrá un suspiro para mi esta noche,
no recorrerás acariciando con tus palabras mi espalda, mis alas,
no besarás mi pecho al contarme tu historia, la que hoy conozco
y ya comienza a formar parte de mi...
Tal vez hoy el teléfono no suene inmortalizando el tiempo en un segundo maravilloso,
un segundo, en el que tu alma y el aire que respiro entraron por mi ventana,
aquel aire que me hace tuyo y te hace mía, aunque más no sea en un sueño a distancia...
Cuando escuché tu voz... Las palabras se fugaron de mi mente,
para transformarse en sentimiento y anidarse en mis ojos...
Sólo ellos podrían hoy decirte lo que siento, cuanto te amo y anhelo.
Esta noche cuando esté dando vueltas en mi cama, pensando en ti sin poder dormir,
se que te acordarás de mi, yo recordaré una vez más el suspiro que recorrió
cada centímetro de mi cuerpo hasta quedar inmóvil en mi corazón hoy tuyo
y recordaré cada letra de tus palabra...
Se que tu pensarás en mi silencio, y desearás mis ojos,
sólo para darte cuenta que no fue únicamente una noche, sino nuestra noche,
en la que hicimos el amor con palabras hermosas, palabras calladas que en silencio
se escudaron tras cada uno de nuestros versos.
El sonido de tu voz acarició cuidadosamente mis manos, reconociéndolas,
sabiendo que ellas caminarían cautelosamente tu cuerpo cuando yo comience a hablar.
Por favor no te bayas, no abandones tu ángel, no dejes morir el fruto de tu pecho.
Iré por ti cuando tu lo pidas o cuando mi corazón rompa mi cuerpo en mil pedazos
para ir en busca de tus besos... Que extraño... Impensable pero real...
La voz del alma que acaricia el aire que respira este Angel Caído, o simplemente
bajó a tu encuentro...
|