La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]
Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Redonda
Eventos
Enlaces
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / vaerjuma / Apariencias (a la Negrafotocromática)

 Versión para imprimir  Enviar a un amigo [C:85497]

APARIENCIAS

El perrito era uno de ésos, igual a los que abundan en las calles de todas las ciudades, solos y flacos, abandonados por nadie y por todos… Uno de esos cuzquitos de raza confusa y pedigrí sin alcurnia, que nacen y se crían y se mueren en la calle, como tantos, sin que a nadie le importe y sin que nadie se entere. No tendría más de tres o cuatro meses, las orejas largas y caídas, y la mirada triste y lánguida.
La señora era una de esas mujeres de edad indefinida porque hace rato que han pasado de los 70; con los ojos de mirar dulce y el corazón emotivo y sensiblero… Una de esas viejitas arrugadas, pequeñas, amorosas, que gastan horas y horas en rezarle a cuanto santo se les cruce por la memoria, y que parece que vivieran en los últimos bancos de las iglesias, con mantilla permanente y los labios en perpetuo murmullo.
Ella, la viejita, salía de la capilla San Miguel. El, el perrito, parecía estar esperándola desde siempre. Se miraron (o tal vez él la miró porque ella esperaba secretamente que lo hiciera: ¡estaba tan sola!)… Ella se agachó, le hizo una caricia, lo alzó, lo beso, y decidió ahí mismo que lo iba a llevar a su casa. El se dejó hacer, mientras movía frenéticamente la cola y lamía las manos surcadas de arrugas.
En la esquina ella esperó que el semáforo le diera paso. En un momento dado él saltó de los brazos, corrió hasta el medio de la avenida Rivadavia, como esperando que ella continuara el juego; dio un par de saltos en el mismo lugar, se echó sobre su vientre y ladró. Parecía feliz. Ella no pensó en riesgos, ni pensó en mirar hacia los costados: simplemente corrió a buscarlo antes de que lo atropellara algún auto…. Y la atropelló un colectivo rojo, de los de la línea 10.
El perrito, con la cola entre las patas y las orejas gachas, se escabullo silenciosamente entre la gente tratando de esquivar los pies de los que acudían a socorrer a la anciana. Fue hasta la parte de atrás de la iglesia, por calle Buenos Aires, entró al patio del fondo por el portón que siempre está abierto, se levantó sobre sus patas traseras, volvió a su tamaño natural y a su apariencia cotidiana, se sacudió los pelos, se vistió nuevamente de sacristán, se llamó otra vez Jorge Leyes, y desapareció por una puerta pequeña y medio escondida que da al vestíbulo del sacerdote.
Dicen que el diablo es, suele ser, muy sutil cuando anda rabioso y necesita descargar su maldad vengándose en los que le dan la espalda una y otra vez…
En ese momento, ahí cerca, a unas ocho cuadras, doña Cecilia Parissi entra a la iglesia Nuestra Señora del Carmen, reza un largo rato y sale… Un gatito blanco, de profundos ojos celestes y mirada triste parece estar esperándola en las escalinatas.

Texto agregado el 13-02-2005, y leído por 353 visitantes. (40 votos)


Lectores Opinan
2008-06-10 06:21:24 Sr.Cuentero Salomone...Si,eso es Usted un gran cuentero.Se puede decir mas?***** anablaumr
2007-07-26 03:45:01 Todavía hay gente que inventa cuentos! y si encima son tan buenos......todos felices. Mis estrellas Pablo! montevideana< /a>
2006-10-22 22:19:47 Me pasé de nuevo, lo releí, me gustó más aún todavía... Felicidades camarada, desde acá, en el ombligo de la luna!!! tobegio
2006-04-12 04:10:10 impresionante. muy bueno el remate. lo parió con usté salomone!!! todas las estrellas en su banderín. hug hugoprimero
2006-02-06 11:38:22 Gran imaginación denotas, cuentero. Sorpresivo final, como debe ser. Dá qué pensar tu relato, la verdad. Mis 5* yasmina
Ver todos los comentarios...
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte!]