Pequeña reflexion antes de dormir
Es medianoche. El segundo dia del año 2004. Podría ser el futuro. Podría ser el pasado. Sólo supongo que es el presente, que es el recuerde del presente. Recuerdo en mis recuerdos, años atrás, una mejor vida, más fácil. Creía que tenía futuro. Pero ahora es pasado. Y el futuro: no existe. Los recuerdos me hacen doler la cabeza, no el alma. Ella ya no siente dolor. Me duele más el hígado por el alcohol tradicional de un comienzo de año en estas tropicales latitudes tercermundistas.
Recuerdo que alguna vez, en un punto de mi efímera y patética vida, tuve vida social. Amigos, trago, cigarros, porros, masturbación, sueños, charlas, palabras vanas, fiestas, bares, el trópico, el rock, borracheras, promesas, vómitos, más sueños, dolores, música, conciertos, ser público, ser artista, ser nadie. Hoy, o tal vez el recuerdo de hoy, me indica que soy, o tal vez era, un don nadie.
La realidad televisada me señala que esta temporada de decadencia se va a prolongar por años, gracias al majestuoso efecto de la moda sobre mentes neonatas que esperan ser llenadas de aire, de hedonismos del más pestilente para sentir orgullo de ser el humano más artificial, lo cual puede conllevar reconocimiento y hasta éxito en materia de materia y de sexo. Me duelen las manos. El exceso de licor en mi adolescencia y la diversión de niñato fementido me están causando estas malditas molestias en los dedos. El ayer y el hoy se confunden en mi mente formando un continuo devenir de repetición de acciones que se prolongan más allá del tedio, formando una bizarra imágen de lo que me espera en el mañana, ese mañana qu tal vez fué ayer, viviendo como un cerdo arrimado a cualquier porqueriza con tal de recibir de mala gana un pedazo de carne descompuesta, masticada y regurjitada, que para mí será manjar de reyes. |