No se como empezar este relato, hare lo que creo debido contando como fue que me enamore.
Muchos dias grises hubo en mis mañanas. Aunque amanecia, el sol no llegaba hasta la ventana de mi habitaciòn.
Y que paso? un dia que decicid salir a caminar, solo con miz zapatos "Verdad", sin mis zapatillas "Denfesa"... Cambie tambien mi ajuar. En vez de el traje tan lujoso que tanto me gustaba al cual muchos le llaman "Melancolìa". Se que es poco inusual hablarle a la ropa, pero que quieren que haga... asi soy yo... les hablo a mis zapatos, a mis blusas, a mis pantalones, hasta a mis muebles, y no nos olvidemos de los dias, asi soy yo...
Muy seguido platico con el viento, y me emociona enterarme de tantos secretos que corren como agua por el aire. Lo mas probable es que la mayoria de los que me lean digan que no se puede hablar con el aire, y no importa que tan pocos concuerden con mi idea. Desde que lo mire, no hubo dias despues de el. Sus ojos aromaticos llenos de dulce color cafe iluminaron mi vista y comienza la tarea en mi interior. Recuerdo las reglas: debes ser fuerte, no te dejes llevar, no tomes decisiones precipitadas. Y sin embargo me atrevo a seguir mirando esos dulces ojos cafes, donde la ternura encontraba su casa. Su boca tan calida, redonda por la suavidad de sus marcas al sonreir, palpaban sin duda mi ser interior. Esos dientes, que lejos de ser blanco nacar, mas bien eran un blanco reconstruido. Sin querer note la manera que tenias de caminar. Eras un conjunto de ojos color cafe, boca redonda y singular timidez.
Siempre me he dicho que me enternece un hombre timido. Esa timidez con que tu boca pronuncio mi nombre al momento de presentarme ante ti, fue una elocuencia de colores. Me senti viva cuando con tu voz dijiste las primeras letras de mi nombre Glo despues hubo un pequeño espacio y terminanste diciendo muy bajo ria, tu me llamaste Gloria, lo cual pocos hacen. Siempre crei que Gloria no era un nombre para mi, escondiendome en el pretexto de: me suena para alguien grande. Y hoy a mis 22 años, me enorgullezco de que tu boca halla mencionado solo ese mi primer nombre. Eres diferente y a la vez tan igual a los demas.
En ti he hallado el prototipo de hombre que siempre planee en mi mente. Mucho tiempo antes de conocerte, yo ya escribia para ti. Antes de que se fundara tu nombre, estando ya en el vientre de mi madre, solia repetir en mi pequeña cabecita mamà, ya quiero crecer... como si dentro de mi pequeño cerebrito, ya hubiera yo sabido de tu existir y del cambio que harias a mi vida al regalarme tu primera sonrisa y tu inigualable compañìa.
Dìa con dia me digo a mi misma: por favor, ya crece... el esta por llegar
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