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Clac, clac,clac ( historias del más acá)

Clac,clac,clac, sonaba el bastón extensible del ciego, acompasado, como si llevara un ritmo fijo y previsible, se detenía al encontrar un obstáculo pero era solo un instante, a continuación proseguía su camino, clac,clac,clac. Tan solo había bastado la indicación de un buen samaritano al principio de la calle, “cuando toque la puerta de cristal, ahí es”, así que con una seguridad pasmosa llegó a su destino, dobló su bastón y empujó la puerta.
El peluquero al verlo se quedó algo sorprendido, no era cliente habitual y además ciego.

- Buenas tardes, antes que nada, ¿podría sentarme? vengo algo fatigado, si me indica donde se lo agradecería.

El peluquero lo acercó hasta el sillón de pelar, se había quedado como mudo pero tuvo resuello como para devolver el “buenas tardes”.

- Verá, yo deseaba un cambio de imagen total, aunque no pueda ver el resultado, pero al menos mi esposa podrá disfrutarlo.

Atónito, con la boca abierta, sin saber que decir, así se encontraba el peluquero, pero balbuceando contestó al ciego.

- Caballero, no quisiera ser grosero ni descortés, pero yo no puedo ayudarle, no está en mis manos.

- ¡Pero que carajo pasa, aquí no se atiende a los ciegos o es por tocarme las pelotas!

- No se confunda oiga, no es porque sea ciego, es que usted está calvo, no tiene ni un pelo, vamos, le diré que le brilla la calva como si fuera una bombilla.

- Ah, ¿pero esto es una peluquería? Pensaba que era la clínica de cirugía plástica...

- Es justo el negocio que está al lado nuestra...

El ciego salió algo avergonzado mientras el peluquero se descojonaba de la risa, cosa que cabreó bastante al ciego. Entró en la clínica de cirugía plástica y una amable señorita le atendió.

- Caballero, qué es lo que desea.

- ¿Hacen aquí implantes de pelo?

- Si, y con unos resultados formidables por cierto.

- Pues pónganse manos a la obra que el año que viene me corto el pelo en esa peluquería del maricón como me llamo yo Evaristo.



Texto de barrasus agregado el 15-02-2005.
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