la pregunta de siempre fué repetida una y otra vez mientras dehojaba una margarita.
- no me ama, me ama, no me ama, me ama, no me ama
él la miraba impavido sin decir palabra alguna.
ella desprendia uno a uno los indefensos petalos de la pequeña flor mientras repetia su estribillo.
- me ama, no me ama, me ama, no me ama
al terminar el ultimo petalo con un doloroso -no me ama- algo dentro de él se agito, mientras que del ojo izquierdo de ella, una minuscula lagrima buscaba un punto de fuga, hasta hallarlo.
ella guardo sus cosas en el bolso, se levanto y se marcho raudamente.
siempre habia creido en supersticiones y otras bagatelas, menos en él
así mientras ella se alejaba el penso en la flor y su maldito numero impar de petalos, al tiempo que lloraba por que de verdad él, si la amaba
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