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Inicio / Cuenteros Locales / vaerjuma / Aquellos y estos días en Nicaragua (a Aniuxa, con mi agradecimiento a Yussi)

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AQUELLOS Y ESTOS DÍAS EN NICARAGUA

(1)

Era la tarde de un día cualquiera, ni siquiera recuerdo si de un martes o un jueves… Y es que todo el tiempo aquel vivíamos en un tiempo desigual y en un mundo confuso. Nosotros mismos también lo éramos. Habíamos llegado a Granada con dos días de permiso viniendo desde el sur, desde Rivas, cansados y sucios. Un par de días más tarde debíamos seguir hasta Managua, desde donde nos llevarían hasta Estelí, más al norte aún, para reagruparnos con otros combatientes internacionales a esperar ordenes…
En los primeros días de 1979 la revolución ya era en Nicaragua, y yo, con 19 años, era uno más de los que nos habíamos sumado a la lucha, abrazando la bandera roja y negra de los Sandinistas… Éramos puro idealismo. Éramos un puñado de locos, casi suicidas, que creíamos que el mundo tenía una oportunidad nueva en ese país pequeño y perdido de la América Central. De verdad lo creíamos…
El destartalado camión nos había dejado en la esquina que forman las calles Atravesada y La Concepción, al lado del Mercado. Siguiendo hacia el norte, por Atravesada, estaba la Estación del Ferrocarril, donde pensaba pasar la noche después de emborracharme y mentirme un poco de amor, teniendo sexo con alguna mujer de ésas, encontradas en cualquier parte.
Dejé mis cosas a un lado y me senté por un momento mirando al sol, recostado contra la pared, mientras mis compañeros charlaban y planeaban su propia ruta de juerga y alcohol. Cerré los ojos…
La noche anterior yo había matado un hombre por primera vez. Recién me estaba dando cuenta, en ese momento lo estaba sintiendo en todo el cuerpo. Un hombre había pasado frente a la mira de mi carabina Garand M1 y yo había apretado la cola del disparador. Así de simple… Era la guerra. Recién allí estaba tomando conciencia de que un hombre, cuyo nombre jamás sabría, cuya cara había visto apenas y vagamente, había muerto anoche cerca de un pueblo llamado curiosamente Buenos Aires porque pasó frente a la mira de mi carabina, en una guerra ajena pero mía, con la que yo pensaba cambiar al mundo. Sacudí la cabeza alejando su sombra, su espantajo que no me hacía reproches, y me consolé pensando que si hubiera sido al revés, él hubiera hecho lo mismo. Igual tuve un escalofrío.
Me levanté, pedí agua en una casa y seguí mi camino.
No sé por qué (tampoco hoy, que ha pasado largamente el tiempo lo sé) al llegar a El Consulado doblé hacia la derecha y llegué hasta el Parque Central. La catedral se levantaba imponente al otro lado. No quise ir ¿Para qué?... Dios suele estar en otra parte cuando los hombres matan y mueren luchando, no importa que sea en nombre de la libertad; y además no creía en Dios.
En eso pensaba mientras caminaba cuando, precisamente por calle La Libertad, casi llegando a la avenida Guzmán, la veo a ella… Tendría unos 5 ó 6 años, no más, y estaba llorando casi en silencio, acurrucada entre la pared y la vereda de una casa vieja y despintada. No había nadie más.
Me acerqué. Vi que estaba sobre un pequeño charco de sangre y la alcé. Corrí con ella en brazos buscando dónde podrían curarla. Casi llegando a El Cisne, encontré un precario puesto de la Cruz Roja. Comenzaron a atenderla rápidamente y yo me quedé parado, mirándola a los ojos, sin poder hacer nada, dejando que ella me mirara a los ojos, dejándose hacer sin quejarse. Ya me estaba por ir cuando escuché su vocecita:
-Soldadito…
-¿Sí?...
-Vos guardame esto –me dijo. Y me alcanzó una medallita de la Virgen de Guadalupe que apretaba en su mano y que tenía una mueca pequeña en la parte inferior.
-Yo no creo –le dije.
-No importa, yo sí. Y quiero que me la cuidés vos…
-Pero…
-Por favor…
Agarré su medallita, la puse en uno de los bolsillos de la camisa de mi uniforme embarrado y roto y, sin saber que hacer, le ofrecí a su vez un tarro de leche condensada que había robado en alguna parte.
-No tomo leche ni como carne, soldadito. Gracias igual –dijo ella con algún orgullo y no dijo nada más. Apenas vi que sonrió antes de que la subieran a una ambulancia y salieran a toda velocidad, seguramente hasta un hospital donde la podrían atender mejor.
-¿Es grave?... –le pregunté a una de las enfermeras de pelo negro y reluciente y dientes blanquísimos, que me miraba y me miraba.
-Si. Ojalá se salve… Es una herida de arma blanca, de machete tal vez. Y está muy golpeada la pobrecita niña, seguramente se defendió cuando la quisieron violar…
-¿Está…?
-No. Se defendió bien –dijo. Y después preguntó a quemarropa:
-¿Tenés donde dormir esta noche?
-Voy a la Estación del Ferrocarril. Pasado mañana salgo para Managua y después para Estelí…
-Yo tengo libres los próximos dos días, y vivo bastante cerca de ahí. En mi casa no hay nadie…
Vivía por Santa Teresita. Fueron dos buenos días. No hubo necesidad de pagar nada: a ella la guerra y la revolución le habían enseñado a ser generosa con ella y con los demás… Esa misma noche, o tal vez la siguiente, extravié la medallita.
La guerra siguió y ganamos, o perdimos. Sobreviví.
El olvido a veces lo olvida y lo recuerdo.

(2)

Han pasado 26 años de todo aquello y ahora soy un periodista de 45 años que ha inventado una invitación para viajar a Nicaragua, donde se lleva a cabo un congreso al que no voy a ir y en donde nadie me espera. Es una tarde cualquiera y recorro una Granada que no reconozco ni recuerdo. Las mismas calles, diferentes de las que mi memoria me mentía…
La ciudad está limpia y está hermosa. La revolución no existe y el mundo de unos pocos sigue sin querer cambiar el destino sin oportunidades para los que son más. Los muertos, igualmente, se niegan a hacer preguntas que, seguramente, nadie va a contestar.
En eso estoy pensando mientras camino, cuando la veo mirando un escaparate de modas. Debe tener 30 años o un poco más, es una mujer hermosa, alta, con el pelo oscuro, y un vestido a rayas y sin breteles que hace más inquietante su figura que adivino firme, como los pechos que no puede esconder bajo la tela. Tiene unos aros grandes, plateados y redondos. Me acerco…
-Hola, ¿podría decirme dónde queda…?
-¡Pablo! –me dice, mientras gira para mirarme directo a los ojos.
-¿Anastasia?...
-Sí… Me pusieron de nombre Silvia, pero me hubiera gustado llamarme así…
-¡…!
-No te esperaba, pero sabía que ibas a venir.
-¿Sabías?...
-Llamalo sexto sentido. Yo creo en él…
Me toma la mano (su mano es suave) y me lleva. Yo me dejo llevar... Al poco rato estamos frente a la iglesia de Guadalupe.
-¿Vas a entrar? –me pregunta y se ríe a carcajadas, sabiendo mi respuesta que ni siquiera hace falta decir.
Me lleva nuevamente, tirando de mi mano (mi mano transpira) y estamos frente al hotel Granada, la iglesia está a nuestras espaldas, a pocos pasos.
-¿Vas a entrar? –me pregunta y se ríe nuevamente.
Entramos.

(3)

Hace tres días que no hacemos otra cosa que hacer el amor. “Cuando amo, lo hago a como es, con todo lo que tengo, y para siempre” me ha dicho. Y en estos tres días lo ha demostrado ardorosamente.
Me levanto y la miro, desnuda, morena, hermosa, casi perfecta, mía…
-Voy a darme una ducha –le digo, sin ganas de dejarla.
-Está bien –le oigo decir mientras abro el grifo y me meto bajo el agua fría, tratando de ordenar mis pensamientos…
¿Cómo supo que era yo?... ¿Quién le dijo mi nombre?... ¿Cómo supe yo que era Anastasia, la niña aquella?... ¿Por qué supe?... ¿Quién, qué, nos llevó a estar justo los dos en ese lugar y en ese momento?... No quiero pensar. No me importa.
Salgo secándome apuradamente y la busco con la mirada. No está. La cama está tendida y mi ropa está ordenada en una silla. Ella no está. Parece que no hubiera estado nunca… Llamo a la conserjería. Nadie la ha visto. Bajo y le pregunto al botones, que nunca la vio subir; al conserje que no sabe decirme, porque jamás la vio siquiera entrar; a la camarera, que jura que he estado solo todo el tiempo…
Subo. Su olor está en la habitación. No estoy equivocado. Su olor permanece. Mi piel todavía la siente y se estremece. La medallita de la Virgen de Guadalupe está sobre la almohada y es la misma de aquella vez, en el puesto de la Cruz Roja. La reconozco por la mueca pequeña en la parte inferior.

(4)

No he podido dormir en toda la noche. A la mañana temprano pido un taxi y me voy hasta Santa Teresita, buscando en mi memoria el lugar exacto de la casa que imprecisamente trato de distinguir entre tantas que me parecen iguales. Por fin la encuentro. Bajo, golpeo, y sale una mujer avejentada y gorda que sigue teniendo unos dientes blanquísimos y que me mira y me mira.
-Soy yo –le digo.
-¡…!
-En el ’79 llevé una niña al puesto de enfermería donde vos estabas. Tenía una herida fea, de machete. Después, esa noche, vos y yo vinimos aquí.
-Sí, ahora te recuerdo…
-¿Qué pasó?...
-¡Que la pasamos muy bien, “compa”!...
-Con Anastasia, la niña…
-Ella murió dos días después. No se pudo hacer nada. La herida era grande y profunda, vos la viste.
-¡No!... ¡No tenía ninguna herida ahora, no puede estar muerta! –le grito mientras siento que me ahogo y las piernas me flaquean.
-¿Ahora?... –me pregunta sin entender- ¿Estás bien vos?...
¿Qué puedo decirle?... Le pido disculpas, me despido sin más y regreso al hotel en el mismo taxi.
Lloro. No puedo parar de llorar.

(5)

Mientras estoy en la habitación, sentado sobre la cama, suena el teléfono. El olor de Anastasia se ha hecho más intenso.
-¿Sí? –pregunto mecánicamente cuando levanto el aparato.
-Señor, mientras no estaba llamaron desde Argentina, una señorita o señora Silvia. Dijo que tome el próximo vuelo, que ella va a estar esperándolo en el aeropuerto. Y que esta vez no pierda la medallita.

Texto agregado el 01-03-2005, y leído por 488 visitantes. (34 votos)


Lectores Opinan
2006-04-29 04:56:29 Imposible no emocionarse... chepe08
2006-04-29 04:55:58 Imposible no emocionarse... chepe08
2006-01-22 22:55:13 Muy bueno, excelente... aukisa
2006-01-07 22:40:44 :) Aniuxa
2005-09-22 15:28:35 Muy emotivo tu texto... lo lei por segunda vez, y en verdad esta lindo! espero algun dia regreses a Nicaragua! por ahi me avisas si decidis venir. otra vez mis estrellas. Silvia. julianna
2005-06-15 20:51:40 Debió agradecerle mucho Ana la dedicación. Yo simplemente voy a agradecerle el haber escrito este cuento que es de una estructura muy sólida y de una prosa envidiable. Es un cuento de 5 estrellas que ya mismo le consigno. Calamitatum
2005-06-13 01:29:49 ***** Voy al libro de visitas! Aniuxa
2005-04-17 17:54:18 buen cuento, lindamente relatado, contradictorio, quizá haya (yo) puesto mi parte iodeologica al leer y eso me haga mirarlo con ojos muy criticos y desde ese punto no me cabe, se ve un relato con una fuerte carga negativa. mis ***** curiche
2005-03-28 11:12:22 ¿Dónde estaba este texto que no lo había leído antes? Es una historia bellamente narrada. Exquisita redacción, fluye y atrapa. Mis felicitaciones. Dainini
2005-03-24 14:36:55 Sabes crear ambiente, estructurar una historia... pero lo importante es que consigues construir un universo tangible. Mis estrellas. Mina. ezelrida
2005-03-22 18:46:59 muy buena historia... Vale la pena leerla, a pesar de ke a simple vista uno se asusta con tantas letras miss_matanz a_1
2005-03-22 12:14:33 Excelente. Una historia muy bien relatada y con un final perfecto. Felicitaciones y van mis 5* jorval
2005-03-22 09:28:05 Muy bien, un recreo absoluto... Me parece conocer Nicaragua y caminar la guerra a travez del relato. juantero
2005-03-21 19:42:46 Aplausos! y yo que recién te leo! voy por más, pero antes déjame decirte que este relato es precioso. No hay más que cinco estrellas? KaLyA
2005-03-21 11:24:01 delicioso, genial, absoluto, el uso del lenguaje, los matices, la idea, estremecedor relato del alma gemela, así lo veo... buhonero
2005-03-17 04:41:23 gUAUUUUU, buenísimo relato, creo q voy a leerlo otra vez, Mis saludos y votos monilili
2005-03-12 00:23:46 Tu historia me contagio todo lo que expresa..., me inundó el poder de tu narración..., aquí hay talento (me digo), y no tengo dudas. Es un día de suerte encontrarte, un abrazo (desde la Patagonia). CalideJaco bacci
2005-03-10 09:05:04 PAblo, me alegro de haber encontrado por fin tiempo para recrearme en tu relato. ME ha emocionado querido amigo. Mil besos y estrellas ondina
2005-03-09 13:26:00 ay lo leo por segunda esta vez con total dedicacion,sin nada que perturbe estas escenas maravillosas, la calma con que relatas hechos tan fuertes y conmovedores, me ha llenado de gozo amigo!! gracias***** janine
2005-03-09 07:04:15 waw!!!! conmueve muchísimo, una historia preciosa y muy bien contada. *****-saludos, Pablo pink-panther< /a>
2005-03-08 20:28:31 Pablo, la estructura del cuento es impecable, digna del mejor escritor. La historia es conmovedora y refleja lo que fue sin duda uno de esos momentos en los que mis viejos creyeron poder cambiar el mundo que los circundaba. Puedo decirte, que con solo 23 anos, me siento realmente identificado. Desde ya mi gratitud. silverio
2005-03-08 16:17:43 Pablo leer este cuento me ha producido una ambiguedad en mis sentimientos inexplicable. Son muchas las sensaciones que emergen de mis entrañas; esto no sólo lo hacen muy bueno sino más bien un mundo que aún le quedan caminos por escrutar. ***** CAIO caio
2005-03-05 19:06:02 exclente como todo lo tuyo vaer!!! atrapa y entretiene...mis estrellas***** janine
2005-03-04 17:22:45 Buenísimo, me gustó todo, desde la ambientación en la guerra de Nicaragua, pasando por la historia y el modo en que la expresaste. Cinco estrellas más :-) mi_ mundo_paralelo_y_yo
2005-03-04 16:34:11 Al fin pude! ¿Qué decirte? Fantástico, conmovedor. besos neftali
2005-03-04 15:47:17 Me gusta mucho esa mezcla de romanticismo e historia, de lo real con lo irreal, de dulzura y violencia... Muy bien llevada la narración: buen ritmo y buenas imágenes. ¡Me encantó! felicitaciones. maitencillo
2005-03-04 10:43:23 79... Qué importa si fué una Garand M1 o un FAL lo que pesaba tanto en aquellas caminatas. El horror era el mismo. ¡ Maldito seas ! Solo ese maravilloso talento te protege de la maldición por recordarme esas cosas. ¡Que te pudras bajo las 5 estrellas! ergo. ergoZsoft
2005-03-03 18:44:02 Pablo: me has conmovido las fibras interiores más profundas. Nicaragua. 1979. El ateísmo. El futuro y la liberación próxima. La niñita. La Virgen de Guadalupe. etc etc. Un cuento fantástico. Gracias por compartirlo. Ahora comprendo poruqe no dejas comentarios en los míos....Tienes toda la razón del mundo. ¡Pobre Mudo! Un abrazo entrerriano. Máximo. Mis 5 * islero
2005-03-03 17:58:02 Hermano, solo puedo decirte que es un DELITE para un apasionado de la literatura leer un cuento como este. Amigo, 1979, lo recuerdo muy bien. Tenia solo 10 años pero ya entendia el horror que siempre ha vivido nuestro continente. Es hermosa la manera como vas tejiendo la historia de la niña, la revolucion y ese encuentro tan conmovedor 26 años despues. Hermano FELICITACIONES.***** caselo
2005-03-03 13:46:19 que duro recordar lo que no se recuerda conscientemente, yo estuve en medio de una guerra, del principio de ella y es muy duro... un dolor constante por mi gente, nuestra sufrida latinoamerica siempre he querido saber si los recuerdos que tengo son que los vivi, me los contaron o es mi imaginacion. Un abrazo centroamericano! ***** mariposasi wapil
2005-03-03 10:06:31 Impecable desarrollo; de una textura tan árida como lo que se está narrando. Muy bien ubicados los diálogos y los ingredientes básicos que transforman la historia en un desgarrador cuento. Te felicito Pablo, lo tuyo es la superación constante. juanromero
2005-03-02 23:01:07 Uff, se me agolpan las imágenes en la cabeza, la sangre azota contra las venas , el vértigo ... y me doy cuenta entonces que estuve apretando las mándíbulas todo el tiempo entre tu texto, en esas calles, con esa herida salvaje en medio de la carne niña, siento sangre viva golpeando violenta contra mis sienes lo que has ... ¿escrito? martirio
2005-03-02 21:28:31 Una mujer, un niño y una mezcla entre lo adulto e infante... Buena cimbinación, como siempre me hice parte de tu historia, anduve con ellos y pensé mientras participaba que me gusta como escribes cólega. Mis estrellas pra vocé. _Catalina_
2005-03-02 19:25:31 Pablo... Gracias por este escrito tan lindo que me ah traido tantas imagenes de aquella mi Nicaragua (y tuya tambien) que una vez fue y hoy apenas puedo recordar, pero que tanto ayer como hoy amo... Gracias por involucrarme en esa parte tan profunda de tus emociones donde guardas esos recuerdos de tu adolecencia...en la cual ironicamente estabas entonces muy cerca de mi... En verdad gracias por tanto gusto al leerte, y recuerda... No perdas esa medallita otra vez... Silvia. (Anastasia) :) yussi
2005-03-02 01:34:50 Como siempre con tus descripcciones nos haces viajar, conocer lugares y hechos, prosigues con la cruel realidad de las guerras y luego esa historia maravillosa. Ternura, misterio, ficción. No le falta nada. Lo disfruté a pleno. marimar
2005-03-02 01:05:41 está muy bueno, como todo lo suyo don Pablo...el final me descolocó un poco, sin dejar de ser éste bueno... me saltaron algunas dudas... me dejaste pensando... voy a tu libro. negrafo tocromatica
2005-03-01 17:57:00 Mi querido hermano!!!! Felicidades. Realmente es una maravilla de historia, hasta pensé en tí y me dije es autobiográfica; si es o no es, qué importa. Me has llenado el alma. Yo también viví esa guerra sin ir a ella, y lo sé porque acá, parecerá mentira, sufirmos mucho por las dictaduras en latinoamérica y nos entusiasmaban las revoluciones, porque acá se gestaron muchas cosas. Son recuerdos, imaginación, qué más da Pablo, si hasta el personaje se llama como tú. Mi admiración y cariño, hermano. Y por supuesto, 5 estrellas, ante este texto, tan bien escrito y tan que llega al corazón. tobegio
2005-03-01 17:30:48 Qué puedo decir?. Como siempre maestría, pero en este cuento, además, sentimiento. Cinco estrellas para tí. ABLaiaLBA
2005-03-01 15:25:14 Excelente primo. Buena idea, bien estructura y muy bien contada. Muchos matices y una buena modelo para un final prometedor e inesperado. ¿Querés que cuando llegues a Ezeiza te vaya a buscar? jajajajajja Un abrazo y mis estrellas para vos. JEF
2005-03-01 12:53:34 La lectura de esta historia me ha impresionado e impactado de forma especial. La mezcla del pasado y el presente, la interacción de los personajes femeninos, la niña y la enfermera, la mezcla de realidad, recuerdo y fantasía...es un entramado perfectamente expuesto. Pablo, sabes que admiro tus textos enormemente, pero en éste te has superado a ti mismo. Mis *****estrellas para tí, aunque si por mi fuera tendrías muchas más, te las mereces. Eulba
2005-03-01 12:36:13 me estremecieron la mujer, la niña y el niño-hombre.. sí que parecen fantasmas los tres.... me gustó mucho mucho. Mi abrazo en vos, Pablo.. cantopea
2005-03-01 12:07:57 Cuando un cuento se lee de corrido, sin distracciones, merece todas las estrellas sin más. victorio
 
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