Me gusta ser soñador,
en este mundo tan mecanizado.
Me agrada ser trapecista,
en esta cuerda tan inestable.
Me conforta dar la mano,
aunque con un manco me encuentre.
Me interesa alzar la voz,
aunque no me contesten.
Me ilusiona mostrar mi risa,
aunque me muestren los dientes.
Y me agrada dar a todos,
lo que se me ocurrió de repente. |