Del árbol cuelga el arcoiris;
y desde él pareciera que se desprenden las flores;
Me seduce la imagen,
y desde hoy lo llamaré:
El árbol de arco iris,
o bien el arco iris que da flores.
Llegó un invitado:
es un viento que viene cansado, porque ha bajado de la montaña.
Son tan lerdas sus alas, que hace danzar los botones como risueñas sílfides.
Sin embargo, algunos pétalos son tan leves, que parece que saltan de rama en rama
y se cuelgan del naranja al lila y del rojo al violeta.
¡Bufff! ahora me hago bolas y no sé que veo;
Sí un árbol con arcoiris,
si un arcoiris que da flores,
o pétalos trapecistas
Que se disfrazan con colores.
Mejor me voy,
¡Es tan agotador ser poeta y una locura ser Linneo!
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