Momentos de inspiración
-¿Dónde estas? - En mi casa.
-¿Qué haces? - Pienso en mi inspiración. Hace tiempo no tengo, y necesito escribir.
-¿Qué es lo que tienes en las manos? -Un papel vació, lleno de ideas borradas.
-¿Por qué no escribes? – Por que estoy en blanco. Mi inspiración se marcho, y por lo que veo, muy lejos de aquí.
-¿Por qué necesitas escribir? ¿Es tu obligación? – En este minuto si es mi obligación. Prometí escribir el mejor de los poemas para mi colegio, en la premiación. Pero… no me inspiro y ya queda poco tiempo.
-¿Por qué te lo pidieron? –Porque hasta ahora encuentran que soy la persona que tiene el mejor talento en el curso, pero yo…no encuentro ese talento. Solamente tomo un papel y un lápiz y transformo mis sentimientos en escritos. Pero…Tú ¿Quién eres?
- ¿No lo sabes? Hablas con alguien que siempre esta muy cerca tuyo. Recuerda. Estuve en esos momentos de tu vida, donde todo valía nada y donde nada era tu valor mayor. Donde transformabas tus penas en escritos bellos, que nadie leía porque tú los escondías. ¿Ahora te acuerdas?
- No creo que seas tú. Para mí, tú te fuiste lejos…lejos de mí, de este lugar, de mis sentimientos.
- No…yo siempre estuve aquí. Lo que pasa, es que no supiste buscar.
-Y ¿por qué ahora no me ayudas a escribir esta obligación? ¿No que eres mi inspiración?
- Por eso mismo estoy hablando contigo, para que te logres dar cuenta que una persona no puede escribir obligada. Tiene que nacer, tiene que ser sentido el escrito.
- Pero… ¿Qué quieres que haga? Que le diga al director: “Señor director, discúlpeme, pero tuve una charla con mi inspiración y me di cuenta que no puedo escribir esto por el momento, tiene que nacer y yo no lo siento”.
- No lo sé, es cuestión tuya, solamente mira dentro de ti, y encontraras lo que buscan.
- Espera…no te vallas, necesito seguir hablando.
- Ya es tiempo…alguien me necesita, tal como me necesitaste tú en este momento. Solamente… Piensa y recuerda.
Esa noche, la niña escribió y escribió. Sin importar las horas que pasaran, las cosas que le pidieran. Solamente se encerró en su pieza a escribir. Nadie le iba a quitar esa inspiración que apareció y habló.
En el día de la premiación, comenzó a leer, lo que con tanto amor pensó y escucho. Todos estaban muy atentos oyéndola, nadie decía nada, solamente escuchaban una verdadera historia que merecía los aplausos logrados.
La niña le agradeció a todos, bajó del escenario y el director le dijo: “Buen escrito, pareciera como si lo hubieses vivido, pero eso es imposible, nadie tiene una charla con su inspiración. Estoy muy orgullosa de usted, ha sido la mejor alumna que hemos tenido en mucho tiempo. Pero dígame ¿Cómo logró escribir tan bonito relato?
La niña muy natural, dándose vuelta y comenzando a caminar con su escrito entre las manos le respondió: “Es muy simple esa respuesta. Es algo imposible de suceder. ¿No cierto director?”
Fin |