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Inicio / Cuenteros Locales / maestrodelasmarionetas / La otra cara de Dios (terror)

 Versión para imprimir  Enviar a un amigo [C:92149]

La otra cara de Dios.


El péndulo oscilaba de un lado a otro, lentamente, realzando el brillo intenso frente a los ojos de Carla, absorbiéndola en un sueño profundo. Mientras su amiga Constanza movía con gracia el objeto relajándola con voz suave hasta que sus párpados comenzaron a cerrase más lento, muy pesados, la mano se acercaba mas a la frente de Carla, a la cuenta de tres, quedó en un trance profundo. Entonces Constanza le sugirió imaginar el rostro de su abuela fallecida, e iniciar un viaje al más allá. Atravesando el umbral de la mente, una luz intensa deslumbro los ojos de Carla en sus sueños hasta que se vio rodeada de ángeles, bellos y puros.

- Pídeles que te lleven con Dios- le sugirió Constanza, muy calmada.

Entonces el cuerpo de Carla se hizo más ligero, casi flotando, se transportó hasta las alturas, en cierta parte donde había dos puertas.

-He aquí el cielo- dijo el ángel- donde la gente que es "bienvenida" se transforma en justos y santos, mientras los "desaprobados" obtienen el castigo eterno en el infierno. Detrás de estas dos puertas se encuentra el cielo y Dios.

Carla observaba con deleite el espectacular lugar y sus maravillas, encerrada en su imaginación y lo que esta le pudiera producir. Era tan real, envuelta por sus recuerdos, al interior de su mente. Producto de la emoción que le daría conocer por fin o imaginar siquiera la silueta de ese ser querido del cual tanto hablaba su madre.

-Ahora estás en el cielo, imagínalo Carla, junto a tu abuelita- inquirió con voz suave.

De pronto otro destello invadió el lugar, junto al ángel de guía. Aún de espaldas a ella, entre una multitud, Carla se emocionó al reconocer a su abuelita fallecida, pero cuando voltio para darle un abrazo, la mujer no pudo reconocerla. Tenía los ojos blancos, lloraba con la mirada perdida sin tristeza aparente; según el ángel para dar de beber con sus lágrimas a sus seres queridos cuando fueron arrojados al infierno... y aliviar su tormento... en la gloria de Dios, cuando separaba a familias enteras y las cuales no podrían ser felices separadas unas de otras, Él les concedía por gracia borrarles todos sus recuerdos anteriores y así disfrutar de las maravillas que le concedía el paraíso.
Carla sintió miedo y algo le atenazó sus articulaciones. Dentro del sueño, cuando observó el infierno y esos seres oscuros salir de allí. Un miedo intenso, indescriptible fuera de lo terrenal, viajando a gran velocidad a atormentar a quienes estaban en el bajo su cruel destino.
Carla comenzó a llorar. Y sin más su cuerpo material comenzó a retorcerse en el sillón. Constanza chasqueó sus dedos muchas veces, pero su amiga no volvía en sí, víctima de horribles convulsiones, una más fuerte que la anterior, y luego una calma fúnebre. Silencio. Y un frío casi irrespirable dentro de la habitación en las que ambas se encontraban, sofocaba.

-Mi abuelita no para de llorar... No esta viva, le borraron sus recuerdos... y llora sin gestos... La gente abajo implora piedad... y mata a otra para beber de sus lágrimas... Tengo miedo, ayúdenme por favor. No me dejen sola... ¡No!

Constanza sospechó algo, pero dejó fluir las emociones de su amiga un poco más. Tal vez por su inexperiencia no pudo despertarla, pero si podía guiarla... Prosiguió.

-Cuéntame más... ¿Qué ves?- Silencio.

-Los demonios revolotean alrededor de las personas sin vida - Carla cambió el tono de la voz- Juegan con ellas, se alimentan de su dolor; pero no son feos, tienen caras humanas, pero a la vez diabólicas, y se aprovechan de la inercia de la gente para conducirlas al infierno...

Constanza se asustó. Tomó la mano de su amiga y quiso hacer un esfuerzo más. Pero dentro presentía algo malo, que no sabía explicar con la razón. “Algo” que poseía a Carla en esos momentos, pero que su corazón no quería entender.

- Estoy aquí amiga- dijo entre sollozos- no te dejare, ten fe. Ve con Dios y cuando lo veas, despertaras de tu trance.

Entonces Carla se vio frente a las dos puertas. Dudó un instante y entro por la más ancha. Observó el rostro de ese "algo" que la dejó petrificada, sin poder moverse. Su mente se nubló por completo, y un hálito extraño tomo posesión de su cuerpo. Su piel perdía color, tornándose más pálido. Constanza le daba cachetadas pero no había caso. No despertaba. Aun cuando derramaba sus lágrimas en el rostro de su amiga, de pronto, Carla abrió los ojos...

Primer final.

....Constanza observó con terror los ojos de su amiga, sustraída de sí misma. Cuando una luz llenó con su resplandor la habitación y el cuerpo de Carla quedó suspendido en el aire, un alarido quebró el silencio; después unos lamentos comenzaron a sentirse desde el interior del suelo. El corazón de Constanza se constriñó cuando de su amiga brotó la primera lágrima, y mil bocas salieron a beber el líquido que salía de los ojos de Carla... Estaban en el infierno... Ambas amigas.

Segundo final.

...Carla pudo ver a su abuelita tornar a la vida y le dio un fuerte abrazo. Pero de pronto la cara de la mujer se transformó en un horrible ser, con expresión de tristeza, frente a un vórtice repleto de almas en pena. Carla se defendió atacando ferozmente al ser aún ignorando sus súplicas, dejándola moribunda, sin poder evitar caer en el abismo. Sintió un calor que le retorcía la piel, junto a mil almas, bebía de las lágrimas que provenían desde lo alto del cielo... Después de un tiempo, los padres de ambas niñas entraron a la habitación... y observaron el cuerpo de Constanza totalmente destrozado, casi desfigurado, mientras Carla bebía, en vez de lágrimas, la sangre que se deslizaba por el brazo sin vida de su amiga. Nadie pudo explicar el por qué.

Tercer final.

...Al darse cuenta que nada había pasado, ambas amigas se abrazaron entre lágrimas. Aun jurando que todo fue un mal sueño, la experiencia fue demasiada real. Constanza se entristeció al imaginar el destino de aquella mujer y propuso ver a un especialista que le aclarara el tema, a lo que Carla repuso: " No te preocupes... ella estará bien... Nunca se había sentido tan viva". Esgrimió con una sonrisa cómplice. Y le dio otro abrazo a Constanza en agradecimiento, su "nueva amiga" del más allá..



Ponle el final que más te guste. La mente es muy amplia, querido amigo(a).

Texto agregado el 12-03-2005, y leído por 149 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
2008-09-19 16:07:08 ¡me gusto mucho!*****. el primer final, me quedo con ese. rociio
2005-03-24 06:06:44 Excelente relato de terror! en verdad que he viajado a traves del infierno callitlitzin< /a>
 
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