La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]
Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Redonda
Eventos
Enlaces
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / maestrodelasmarionetas / El Suicida

 Versión para imprimir  Enviar a un amigo [C:92184]

Una gota de sudor había resbalado de su frente cayendo lentamente a través del espacio que separa el suelo de la torre en las alturas, dirigida en picada, desparramase al hacer contacto con el asfalto caliente. Desapareciendo gradualmente al igual que su existencia cuando sus pies se despeguen del suelo y se arroje al abismo, de un solo paso, allá abajo.

El último de su vida. En el olvido.

Llevado por el impulso como una balanza humana producto de la inercia, casi sin fuerzas, entregado a su destino al igual que los animales al matadero. Solo a unos cuantos centímetros vislumbra la diferencia entre el eco de una vida vacía y el silencio perpetuo de la muerte. Cierra los ojos con suavidad seducido por la brisa de la muerte. Definitiva y terriblemente real. Al imaginar siquiera sus huesos quebrándose, aplastados por el peso de su cuerpo en el pavimento, a una velocidad vertiginosa, de un golpe seco y duro, en unos cuantos segundos toda su frágil humanidad esparcida en mil sueños rotos y algunos sollozos desechos, desaparezca.

En cuestión de segundos. Fin del espectáculo.

No quiere mirar atrás, no puede. Sin poder encontrar alguna respuesta en los huecos vacíos de su memoria, algún atisbo de humanidad para la angustia que aprieta, retuerce su garganta haciendo nudos en ella. Asfixiante. Nadie sujetaría su mano para evitar el eventual desenlace, totalmente solo en su travesía al mas allá. Y sería ridículo esperarlo por lo demás. Gritos ahogados en lágrimas, oídos sordos. Busca algo de valor dentro de esa espantosa conciencia suya. Arranca, cegado por la luz de la realidad buscando a tientas un pequeño trozo de oscuridad, refugiado en las sombras de sus pensamientos. Sin pensar. Sin sentir. Sin ser.

Brota una gota salada de tus ojos, solitaria.

Seduce a la muerte bailando en el último piso de aquel edifico para ella, quiere abrazarla pero no te atreve. Cuando la vea a los ojos y no halle nada poético en su esencia. Brutal. Cruda. Le arrebate de las manos su existencia a golpes.

Valiente un segundo, pero cobarde toda una vida.

Mientras el reloj avanza sin compasión, inmisericorde. Abandonado en los pequeños lapsos formados por aquellos momentos felices, muy atrás. Extinguidos. Todo sigue, seguirá igual que ayer. Cortado del hilo del tiempo y arrojado al silencio inconsciente. A la nada, vuelto del polvo.

Parece resbalar y perder el equilibrio, pasa toda la vida delante en unos instantes. En el delirio de un palpitar sus manos reaccionan sujetas a la estructura de la cornisa. Solo un paso, tan corto y ya hubiese estado suspendido en el aire en una caída libre. Pero retrocede aterrado, humillado por su miedo eterno aún en su último suspiro de vida. Cae de rodillas. Llora.

Mientras un montón de curiosos se junta sedientos de su sangre, desesperados por romper con la rutina. Los buitres perciben el olor a carne putrefacta proveniente de su alma podrida. Y le dará en el gusto lanzándose ante toda esa multitud.

¿ESTÁS SEGURO DE LO QUE ESTÁS HACIENDO? ¿NO QUIERES SER OTRO MARTIR MÁS DEL PROCESO DESPIADADO DE LA SOCIEDAD? ¿Y SI SALTAS Y TE ARREPIENTES EN EL ÚLTIMO MOMENTO? PIÉNSALO BIEN. DESPUÉS NO HABRÁ VUELTA ATRÁS.

Siente los golpes en la puerta, forzando la manilla con cierta demencia. Vienen por él. Un poco más cerca. Corren para ver el espectáculo que acaba de montar. En su egoísmo no ha pensado en su familia. Porque en realidad ellos lloraran por sus fracasos, el fracaso suyo justamente. Ellos no lo lloraran por él, porque lloraran por sí mismos.

DATE Y PRISA Y SÉ VALIENTE AL MENOS UNA VEZ EN TU VIDA. ¿DUDAS? YO TE ESTARE ESPERANDO AQUÍ ABAJO Y CAMINAREMOS JUNTOS POR SIEMPRE. YA NO ESTARÁS AGOBIADO, NUNCA MÁS. TE LO PROMETO.

VEN A MÍ, TE SIENTO CERCA.

NO MIRES ABAJO, POR FAVOR. QUIERO ABRAZARTE YO TAMBIEN. YO TE ACOBIJARÉ EN MI REGAZO CUANDO POR FIN CAIGAS. YO ENJUAGARÉ TUS SOLLOZOS CON EL MANTO DEL SILENCIO.

¡ABRÁZAME! ¡RENUNCIA! ¡DÉJATE CAER!

ERES AUSENCIA.

Tiembla, tan frágil. Pobre. Echa un vistazo corto por última vez a su entorno sin poder encontrar una razón para su estúpida decisión, cuando los pasos ya están más cerca. Se despide de todos. Arguye unas disculpas interiores y se inclina un poco más adelante, alzar los brazos dispuesto al eventual fin, se entrega a su amada.

TOMA MI MANO Y RELAJATE, CADA ARTICULACIÓN. YO TE AYUDARÉ A DAR EL PASO QUE SIMPLEMENTE NO PUEDES DAR. SOLO SENTIRÁS UN LEVE CRUJIR EN TU CABEZA. MENTALMENTE CONTARÁS HASTA TRES. SÍ, ASI, HASTA TRES.

UNO...
DOS...
TRES...

SILENCIO.

ABRE LOS OJOS.

AHORA HAS DESPERTADO DE TU SUEÑO...

NO HAY VIDA, SOLO YO Y EL SILENCIO...

SOLO YO...

LA MUERTE.

Texto agregado el 13-03-2005, y leído por 32 visitantes. (3 votos)


Lectores Opinan
2005-03-17 19:01:12 Simplemente: Hermoso. Adoro tu manera de describir los sucesos y el sentir. No puedo darte menos de cinco estrellas. Dame_epiner ose
2005-03-14 10:39:27 muy buen cuento! me gusto mucho. mis ***** para ti! callitlitzin< /a>
2005-03-13 11:40:53 "la diferencia entre el eco de una vida vacía y el silencio perpetuo de la muerte..." Esta línea es impactante, para mí se capta en esta línea la desesperación del suicida... Excelente. Espero que tú no saltes, y no prives al mundo de tan buenos escritos. bowen_alanos< /a>
2005-03-13 11:33:05 Me encanta este texto, sigue así. Mis ***** estrellas- EvaMariscal
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte!]