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Obligado a perderme La noche esta espesa, concentrada en opacar lo dormido, callada en su espacio y en su tiempo, y las horas pasan a su merced. El viento insípido de soplar no desiste y empeñado da vueltas silbando enojos que van y vienen en la nada. La luna no sale, se hace esperar cuan señora importante y codiciada, cuan dictadora irreversible de una oscuridad que se percibe con los ojos cerrados. El agua solo se oye, se caen unas gotas sobre otras, saltando, jugando, cayendo en ruido, repetitivo, ruido ciego. La soledad encuentra amplificación en las tinieblas, y envuelve al corazón de un sentimiento disímil a los métodos del miedo. La luna coqueta se revela, y el agua le responde con sus propios destellos. Ya veo mi cuerpo, ya siento mis manos, me convertí en materia con la claridad, aun el aire no huele a nada. Se pasa el tiempo, mas rápido ahora que así la noche lo desea, y el azul del alba empieza a ganar terreno. Se aclara todo, llega el día. A mi derecha un desierto de agua hasta el infinito, y la vista a mi izquierda de igual forma es eterna. En el sube y baja de mi balsa por primera vez me acuerdo de pensar: que pena haber dejado mi linda isla. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |