Patrimonio vital
Alterar el orden de lo sensible,
y querer que lo bello sea feo
solo por imperativo personal
gesticula ante nosotros y dice
que lo sensible y lo bello hemos
de dejar estar. Es, al fin y al cabo,
el único patrimonio que perdura
y se deja mimar, amar y cuidar
solamente las cosas bellas que
nos acompañan sin licencia
dejan que nuestro camino sea
llevadero hasta el final, y el final
está en cualquier lugar. Lo sé.
Aguadulce, marzo de 2005
José María de Benito
|