Me sonaré mis mocos en tu loza; arrojaré mi caspa en tu cama; vomitaré mil almuerzos en tu sillón; orinaré cervezas y vinos baratos en tus catres; defecaré en tu sala y me limpiaré con la alfombra; escupiré litros y litros de flema en tu jardín; haré lo que sea, lo que sea, LO QUE SEA, para que no me olvides, y tengas para siempre mi recuerdo, aunque sea presa del más triste odio y el más profundo asco que alguien, por otro, pueda sentir. |