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Mi cama... Mi cama no es más que un violín que sueña. Yo te nombro pidiéndole permiso a la noche y a tu cuerpo, que es arcilla que moldeo en mis manos. Yo echo poesía embotellada al mar de los recuerdos esperando que lleguen a la costa de tus sueños. Pero mis palabras se pierden, una a una, en las aguas del olvido. Al abrigo de hojas secas mi pobreza sale a jugar bajo la lluvia del otoño. Mi cama ya no es más que un violín que sueña. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |