Dicen que en cierta ocasión la E y la I tramaron el asesinato de la letra A. Entonces compraron armas y antifaces, y esperaron a que llegara a casa para completar el crimen. Sin embargo en el momento clave, la noche les hizo fallar el blanco quitándole la vida a otra de las vocales que, tristemente, acompañaba a la A en el momento menos oport(+)no.
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